miércoles, 4 de septiembre de 2013

7. El escondite: "A 200ºC bajo una lluvia dolorosa...muy dolorosa"

Narra Andrea:

No quería dar muchas vueltas con el escondite y me dirigí hacia mi habitación. Corría prácticamente pero en silencio. A medio metro de mi habitación sentí que me agarraban del brazo.
-¿Puedo esconderme contigo?- me giré para ver quien era. El rubito de la banda One Direction me miraba con esos profundos ojos azules- Es que no tengo ni idea de donde esconderme.
Asentí y entramos en mi habitación.
-Muy bien, donde nos escondemos- dije.
-Debajo de la cama- dijo Niall agachándose para ver mejor la cama por debajo- Demasiado pequeño.
-Mmmmm...en el armario- abrí el armario- Esta lleno de ropa- lo volví a cerrar.
-Ya sé- dijo.
El cantante deshizo mi cama y se metió bajo sus sábanas.
-¿Ahí?- dije.
-Yeah- dio un par de palmadas al colchón, a su lado, para que me metiera con él.
Sin ningún lugar pensado más aparte de ese accedí a la propuesta del chico. Me tumbé sobre el colchón junto a Niall, este colocó la sabana sobre nosotros. Cuando deshizo la cama Niall intentó no descolocar los cojines para no ser descubiertos y nos tapó con la misma delicadeza para lo mismo. Una vez dentro solo había que esperar a que alguien entrara, no se diera cuenta de nosotros y pasará. Aún así habría que seguir allí metidos por si vuelven a entrar.
-Aquí hace mucho caloooooor- se quejó Niall.
-No te quejes que ha sido tu idea- le dije.
-Pero no pensaba que haría tanto calor.
-En verano, a unos 35 grados bajo una sábana sin casi agujeros para ventilar- dije- creo que es bastante obvio que va ha hacer mucho calor.
Se lo dije un poco de mala gana y bastante borde porque me estaba asando también. Niall no respondió a lo que dije. Me sentí mal, muy mal. Niall no me miraba. Estábamos boca arriba sin movernos para que no se percibiera ningún bulto. Y él giró la cabeza distraído mirando algo que no estaba y algo molesto. Acababa de molestar al chico más adorable que había conocido y a uno de mis ídolos. Niall siempre ha sido mi debilidad y nunca pensé que le molestaría. No solo era mi debilidad empezaba a sentir algo más que admiración. Amor pero no por ser mi ídolo y mi debilidad, si no como...no se como explicarlo...creo que se me entiende.
-Lo siento- musité sin dejarlo de mirar- no quería molestarte o dañarte.
Sus ojos azules volvieron a posarse en mi y no en las sábana.
-Es que no me gusta que me traten como si fuera tonto o como si fuera un niño- dijo.
-Lo siento- volví a decir.
Sonrió con esa dulce sonrisa que tiene.
-No pasa nada- dijo.
Oímos como se habría la puerta y no pusimos rígidos como estatuas. Abraham o Javier ya estaban buscando. No oíamos los pasos, amortiguados por la moqueta, pero si lo sentíamos moverse por la habitación. Oímos como se abría el armario. Algo se posó sobre mis piernas, no podía ser ninguno de ellos ya que pesarían más. Era ligero. Más cosas se posaron sobre nosotros, hasta que empezaron a golpearnos cosas duras. Me reprimí los quejidos al igual que Niall. Uno de aquellos objetos más pesados que el resto golpeó a Niall. Este abrió los ojos como platos y apretó los dientes con fuerza. Creo que todos sabemos donde le han dado al pobre. Auch. Sentí como mi rubio favorito agarraba con fuerza la sabana. Tenía ganas de reírme de la cara de Niall pero me las reprimí. Acabó la lluvia de cosas y cerraron el armario. Me asomé un poco para ver quien era mientras Niall seguía aguantándose las ganas de gritar de dolor. Era Javier. Y todo lo que había tirado era mi ropa y los objetos más duros eran los zapatos.
-Javier acaba de tirar toda mi ropa y mis zapatos por toda la habitación. ¿Quién se ha creído?- me quejé en bajito.
-Tenía también que tirar los zapatos- dijo Niall aún con dolor en sus partes bajas y que había pillado que lo que le había dado era un zapato- creo que me ha dejado sin descendencia.
Sentí como Javier se acercaba a la cama. Seguro que nos había pillado. Seguro que ahora levantaba la sabana de un tirón y nos encontraba a los dos allí. Tumbados en la cama. Una Andrea algo mosqueada porque le hayan tirado toda la ropa y con un poco de miedo de que nos descubrieran, algo un poco patético. Y un Niall dolorido y asado.
-Niall- dije agarrándolo de la mano con fuerza.
Se que era un poco patético pero estaba asustada de que nos encontraran así. A lo mejor porque era un tanto incomodo. Niall y yo en una cama. Si fuera por ejemplo Clara y no Niall pues tampoco importa porque es una chica. Puff cosas raras que me monto yo sola.
Me latía el corazón muy rápido y mi respiración empezaba a ser irregular. La mano de Niall apretó la mía más fuerte dándome seguridad. No lo veía pero sabía que me estaba mirando e intentaba calmarme.
-Relájate- dijo con una voz muy...sensual.
Y eso hice me relaje. Me relaje al instante. Cerré los ojos y esperé a que Javier se fuera.
En lo que a mi me parecieron horas oímos la puerta cerrarse. Por fin. Niall apartó un poco la sábana para comprobar que así fuera. Una vez lo aseguró retiró la sabana envolviéndonos una ola de aire fresco. Suspiré aliviada.
-Encima de tacón- se quejó Niall con un zapato de tacón de color morado en la mano.
Me incorporé junto a él. Le quité el zapato y lo examine.
-Me los puse para mi diecisiete cumpleaños y no me los he vuelto a poner- dije tirando el zapato junto a otros- ¿Te duele?
-Un poco- dijo- ¿tu estás mejor?
-Si...no se que me ha pasado ha debido de ser una mezcla de no querer perder con el calor abrasador de ahí dentro...no sé.
Niall me pasó la mano por la espalada.
-Ya pasó- dijo y la volvió a retirar.
-Lo he pasado mal.
-Ya se nota ya.

De pronto las puertas de mi balcón se abrieron de par en par y aparecieron...