Narra Andrea:
No quería dar muchas vueltas con el
escondite y me dirigí hacia mi habitación. Corría prácticamente
pero en silencio. A medio metro de mi habitación sentí que me
agarraban del brazo.
-¿Puedo esconderme contigo?- me giré
para ver quien era. El rubito de la banda One Direction me miraba con
esos profundos ojos azules- Es que no tengo ni idea de donde
esconderme.
Asentí y entramos en mi habitación.
-Muy bien, donde nos escondemos- dije.
-Debajo de la cama- dijo Niall
agachándose para ver mejor la cama por debajo- Demasiado pequeño.
-Mmmmm...en el armario- abrí el
armario- Esta lleno de ropa- lo volví a cerrar.
-Ya sé- dijo.
El cantante deshizo mi cama y se metió
bajo sus sábanas.
-¿Ahí?- dije.
-Yeah- dio un par de palmadas al
colchón, a su lado, para que me metiera con él.
Sin ningún lugar pensado más aparte
de ese accedí a la propuesta del chico. Me tumbé sobre el colchón
junto a Niall, este colocó la sabana sobre nosotros. Cuando deshizo
la cama Niall intentó no descolocar los cojines para no ser
descubiertos y nos tapó con la misma delicadeza para lo mismo. Una
vez dentro solo había que esperar a que alguien entrara, no se diera
cuenta de nosotros y pasará. Aún así habría que seguir allí
metidos por si vuelven a entrar.
-Aquí hace mucho caloooooor- se quejó
Niall.
-No te quejes que ha sido tu idea- le
dije.
-Pero no pensaba que haría tanto
calor.
-En verano, a unos 35 grados bajo una
sábana sin casi agujeros para ventilar- dije- creo que es bastante
obvio que va ha hacer mucho calor.
Se lo dije un poco de mala gana y
bastante borde porque me estaba asando también. Niall no respondió
a lo que dije. Me sentí mal, muy mal. Niall no me miraba. Estábamos
boca arriba sin movernos para que no se percibiera ningún bulto. Y
él giró la cabeza distraído mirando algo que no estaba y algo
molesto. Acababa de molestar al chico más adorable que había
conocido y a uno de mis ídolos. Niall siempre ha sido mi debilidad y
nunca pensé que le molestaría. No solo era mi debilidad empezaba a
sentir algo más que admiración. Amor pero no por ser mi ídolo y mi
debilidad, si no como...no se como explicarlo...creo que se me
entiende.
-Lo siento- musité sin dejarlo de
mirar- no quería molestarte o dañarte.
Sus ojos azules volvieron a posarse en
mi y no en las sábana.
-Es que no me gusta que me traten como
si fuera tonto o como si fuera un niño- dijo.
-Lo siento- volví a decir.
Sonrió con esa dulce sonrisa que
tiene.
-No pasa nada- dijo.
Oímos como se habría la puerta y no
pusimos rígidos como estatuas. Abraham o Javier ya estaban buscando.
No oíamos los pasos, amortiguados por la moqueta, pero si lo
sentíamos moverse por la habitación. Oímos como se abría el
armario. Algo se posó sobre mis piernas, no podía ser ninguno de
ellos ya que pesarían más. Era ligero. Más cosas se posaron sobre
nosotros, hasta que empezaron a golpearnos cosas duras. Me reprimí
los quejidos al igual que Niall. Uno de aquellos objetos más pesados
que el resto golpeó a Niall. Este abrió los ojos como platos y
apretó los dientes con fuerza. Creo que todos sabemos donde le han
dado al pobre. Auch. Sentí como mi rubio favorito agarraba con
fuerza la sabana. Tenía ganas de reírme de la cara de Niall pero me
las reprimí. Acabó la lluvia de cosas y cerraron el armario. Me
asomé un poco para ver quien era mientras Niall seguía aguantándose
las ganas de gritar de dolor. Era Javier. Y todo lo que había tirado
era mi ropa y los objetos más duros eran los zapatos.
-Javier acaba de tirar toda mi ropa y
mis zapatos por toda la habitación. ¿Quién se ha creído?- me
quejé en bajito.
-Tenía también que tirar los zapatos-
dijo Niall aún con dolor en sus partes bajas y que había pillado
que lo que le había dado era un zapato- creo que me ha dejado sin
descendencia.
Sentí como Javier se acercaba a la
cama. Seguro que nos había pillado. Seguro que ahora levantaba la
sabana de un tirón y nos encontraba a los dos allí. Tumbados en la
cama. Una Andrea algo mosqueada porque le hayan tirado toda la ropa y
con un poco de miedo de que nos descubrieran, algo un poco patético.
Y un Niall dolorido y asado.
-Niall- dije agarrándolo de la mano
con fuerza.
Se que era un poco patético pero
estaba asustada de que nos encontraran así. A lo mejor porque era un
tanto incomodo. Niall y yo en una cama. Si fuera por ejemplo Clara y
no Niall pues tampoco importa porque es una chica. Puff cosas raras
que me monto yo sola.
Me latía el corazón muy rápido y mi
respiración empezaba a ser irregular. La mano de Niall apretó la
mía más fuerte dándome seguridad. No lo veía pero sabía que me
estaba mirando e intentaba calmarme.
-Relájate- dijo con una voz
muy...sensual.
Y eso hice me relaje. Me relaje al
instante. Cerré los ojos y esperé a que Javier se fuera.
En lo que a mi me parecieron horas
oímos la puerta cerrarse. Por fin. Niall apartó un poco la sábana
para comprobar que así fuera. Una vez lo aseguró retiró la sabana
envolviéndonos una ola de aire fresco. Suspiré aliviada.
-Encima de tacón- se quejó Niall con
un zapato de tacón de color morado en la mano.
Me incorporé junto a él. Le quité el
zapato y lo examine.
-Me los puse para mi diecisiete
cumpleaños y no me los he vuelto a poner- dije tirando el zapato
junto a otros- ¿Te duele?
-Un poco- dijo- ¿tu estás mejor?
-Si...no se que me ha pasado ha debido
de ser una mezcla de no querer perder con el calor abrasador de ahí
dentro...no sé.
Niall me pasó la mano por la espalada.
-Ya pasó- dijo y la volvió a retirar.
-Lo he pasado mal.
-Ya se nota ya.
De pronto las puertas de mi balcón se
abrieron de par en par y aparecieron...