lunes, 22 de julio de 2013

Me voy de vacaciones

Vas happenin!?

Me voy a ir de vacaciones asique no subiré capis, pero si que escribiré. Me llevaré un cuaderno y un boli y os traeré un nuevo capi.
Estaré unas dos semanas más o menos.
A todas con las que hablo por gmail conectaron ahora también a tuenti. El chat del gmail no me funciona en el móvil. Si no tenéis mi tuenti aquí tenéis mi twitter: @Eva_Martin_98

Bye.,

P.D: Por fa conectaros a tuenti o a twitter.

6. El escondite: "A siete metros sobre el suelo"


Cuatro minutos antes.

Narra Angie:

Seguía a Miguel por fuera de la casa. Aquel chico aún no me había dicho a donde íbamos.
-¿A dónde vamos?- pregunté.
Estábamos hablando en español ya que no había necesidad de hablar en inglés.
-Al mejor escondite que hayas visto en tu vida- se había dado la vuelta para hablarme caminando hacia atrás.
Volvió a colocarse hacia delante para no chocarse. Llegamos hasta uno de los lados de la casa. Había un árbol gigante que llegaba hasta el tejado. Miguel se paró allí, mirando todo ese enorme árbol.

El árbol señalado (La casa se ve por detrás)

-Subámos- dijo.
-¿¡Cómo?!- exclamé.
Ese chico estaba loco.
-Para subir al tejado- dijo- allí seguro que nadie nos encuentra.
Cogiendo carrerilla se agarró al tronco del árbol. Ya en una rama me incitó a subir con un gesto con el brazo.
-Vamos- me dijo ya a tres metros de altura.
-Es que es peligroso- no quería caerme y abrirme la cabeza.
Dejó de escalar y se giró para mirarme.
-La ramas son muy anchas y hay muchas, no hay peligro alguno. Pero haz lo que quieras- y siguió hacia arriba.
No estaba por la labor de perder. El miedo me echaba un poco para atrás pero no quería quedarme aquí y ser pillada la primera. Decidí subir imitando los pasos de Miguel. Así subiría sin problemas.
Empecé a subir. Poco a poco.
Miguel ya estaba llegando al tejado. No sabía a que distancia estaría del suelo. Tragué saliva y empecé a girar la cabeza.
-Será mejor que no lo hagas si tienes tanto miedo- Miguel ya había llegado hasta arriba y me esperaba.
Le hice caso y seguí subiendo. Llegué al final del árbol. Lo único que tenía que hacer ahora era saltar desde la rama en la que estaba hasta el tejado. Era poco trozo pero la punta de la rama era más débil. Me sorprendió lo que hizo ahora. Me había demostrado durante aquel día que había pasado con él que era un chico que no se preocupaba mucho por los demás, que solo quería divertirse aunque para ello tuviera que tirar a su hermana al fondo del lago. No había pensado en ningún momento que se molestaría en alargar la mano para ayudarme a saltar. Como un verdadero caballero. Con ayuda de su mano y de un impulso mío hasta caer encima de la casa. Me senté sobre ellas impresionada por lo que acababa de hacer. Miré a mi compañero que estaba en cunclillas a mi lado mirándome.
-Gracias- dije.
Él solo sonrió. Me sentía bastante cansada la verdad. El miedo a caerme me había cansado aún más. Me tumbe sobre el tejado. Vi los pies de Miguel caminar hacia un balón que debían de haber colgado.
-Aún está caliente- dijo.
Dio varios toques y se la puso en la cabeza. La dejó caer por su espalda y le dio un golpe con el pie por detrás, haciendo que volara por encima de su cabeza. La controló con el pecho y la devolvió a los pies. Era buenísimo. Tenía mucho talento para el fútbol.
-Eres muy bueno- dije incorporándome.
-Eso me dicen.
-¿Juegas en algún equipo?- pregunté.
-Si.
-¿En cual?- me puse boca abajo con las mano sujetando la cabeza y las piernas balanceándose en el aire.
Me miró. Parecía dudar si decírmelo.
-En uno- dijo volviendo a sus toques.
-Y español ya lo sé. Pero podrías decirme el nombre.
Suspiró y echó la cabeza hacia atrás. Tras eso giró la cabeza y me miró de nuevo. Le dio un toque al balón y se la colocó en las manos.
-No te interesa- y caminó a subirse a otro de los niveles del tejado. La flecha verde indica donde llegaron subiendo el árbol y la naranja el nivel del tejado (con nivel me refiero a diferencia de altura) al que suben.

Me levanté y seguí con el tema.
-Es obvio que si que me interesa- llegué hasta ese gran escalón que subía Miguel. Este se encontraba sentado, con una de las pierna colgando por el escalón y la otra encogida.
-Ya te puede ir dejando de interesar porque no te lo voy a decir- dijo.
-Vale no me lo digas.
Estuvimos un rato en silencio. Una suave brisa cálida daba por allí arriba. No se estaba mal. Me senté en el suelo con la espalda apoyada sobre el escalón. Tengo una vida bastante rara para mi edad. Me reconocen en todo México y en un montón de países. Tengo el futuro marcado para ser una famosa cantante. Y no niego que quiera, es un sueño hecho realidad, pero no quiero que cambie mi vida tanto. Quiero dedicar mi vida a la música pero no ser tan famosa que me acribillen fans por todos lados. Debería dejar de pensar en esto. Que pase lo que tenga que pasar. Lo único que quiero hacer ahora mismo es disfrutar de este momento con Miguel. Se que es raro pero creo que me gusta. Me gusta ese chico tan loco al que llaman Miguel. Hermano de una directora de cine y un crack en el fútbol. Con lo que le hizo a Justin me empecé a fijar en él y en un solo día ya me gustaba. El problema es que cuando acabara el verano yo me marcharía a México y el a España y todo a la mierda. Todo esto lo estaba pensando mientras miraba a la estrellas. No me di cuenta de que el chico en el que pensaba estaba mirando al jardín trasero de la casa. Con curiosidad fui a descubrir aquello que tanto le interesaba. Desde un nivel del tejado más bajo que el suyo observé a la altura a la que me encontraba. Me mareé un poco a pesar de que ya me había tirado en alguna otra ocasión por tirolina a esa altura. Dejé de mirar para volver poner mi cabeza en su sitio ¿yo he escalado todo eso?
-¿Mucha altura?- me preguntó.
-Bastante.
-Tranquila eso solo pasa la primera vez que te asomas vuelve a asomarte y ya no te pasará.
Hice lo que me dijo y efectivamente no me mareé. Me dí cuenta de que Abraham había salido fuera. Parecía buscar a alguien que había oído, pero no lo encontraba.
-Busca a alguien ¿verdad?
-Ajá- dijo sin quitar la mirada del cantante- creo que están en la piscina. Pero no me hagas mucho caso.
Se levantó y agarro en balón.
-En cuanto le de túmbate en el suelo para que no te vea.
Yo acaba de subir a su nivel.
-¿Qué vas ha hacer?- pregunté extrañada.
-Hay que divertirse un poco- dijo con una sonrisa algo perversa.
Fuera lo que fuese que tuviera en esa divertida y alocada mente iba a ser gracioso.
-Observa.
Colocó el balón en el borde del tejado y se echo para atrás. Cogió carrerilla y disparó el balón. No sé como lo hizo, pero el balón atinó en la cabeza de Abraham. En cuanto lo vi me eché en el suelo como me dijo. Yo no podía aguantarme la risa y Miguel tampoco. Desde allí veíamos a Abraham mirando a todos lados sin entender. Tumbado sobre el suelo no conseguía vernos pero nosotros a él si. Si que miró hacia nosotros pero creo que no vio nada. Se marchó por el otro lado de la casa.
Nos dimos la vuelta, mirando hacia las estrellas. Seguíamos riendo.
-Esa ha sido buena- le dije con dolores de tripa de tanto reírme.
-Si- dijo también entre risas.
Aprovecharé cada segundo de risas con él. Y tenía claro que iban a ser muchas.


5. El escondite: "Te debo una hermano"

-¿100 rápido o 50 despacio?- preguntó Andrea.
-100 rápido- contestó Abraham.
-50 despacio es mejor- le contradijo Javier.
-Pero que dices. Si vas rápido te es más corto y no se te hace tan largo.
-No, eso es con 50 despacio.
-¡Qué va!
-Oh por favor Abraham tiene razón- dijo Nerea.
-Se supone que eres mi hermana tendrías que apoyarme- se quejó Javier.
-Apoyo lo que me da la gana.
-Sabéis que cojáis el que cojáis se supone que tardareis lo mismo- dijo Aroa.
-Es verdad- afirmé.
-Pues si tardaran lo mismo no creo que a este palurdo le importe hacer caso a Javier- dijo Miguel.
-No soy ningún palurdo- se defendió Abraham- Mira quien habla el tonto.
-Dime algo que no sepa- dijo Miguel sentándose sobre el sofá junto a Angy.
Todos lo que no conocían a Miguel se quedaron un poco extrañado al ver como no lo negaba. En seguida retomaron la discuta.
-No te llames tonto hombre- le dijo Angie.
Estaba a un metro de ellos y lo oía perfectamente.
-Lo hago para hacer la gracia- dijo mi hermano.
-Ah vale. Podría pedirte un favor- la morena se giró un poco para mirarle mejor.
-Dime.
-No me conozco esta casa muy bien asique no tendré mucha idea de donde esconderme. ¿Me ayudaras?
-Claro- Miguel acepto el favor.
-Muchas gracias.
Niall se acercó a Andrea que estaba a mi lado.
-¿Cuánto durará esta discusión? quiero jugar al escondite.
-Y yo- respondió.
-¿No puedes hacer que paren?- le pidió Niall con esa carita tan adorable que tiene
Andrea le miró. Parecía querer ayudarle pero no sabía como.
-Ya sé- dijo alegrando la cara de Niall-¡¡eeeeehh gente!!
En cuanto consiguió la atención del grupo prosiguió hablando de su idea para ayudar a su Niall.
-Y si dejamos que elija Niall- posó su mirada de nuevo en el rubio mientras sonreía.
Este no se esperaba que esa fuera la idea de Andrea y no sabía que decir. Todas las miradas se había posado en él. Unas con la ilusión de que dijera 50 despacio, otras con que dijera 100 lento y otras con que dijera cualquiera y así pudieran jugar de una vez por todas, en las que se incluía la mía.
-50 despacio- dijo dudando de lo que decía.
-Tomaaaaaaaaa- dijo Javier en la cara de Abraham y su hermana.
Los digamos “perdedores” los miraban con resignación.
-Empecemos de una vez- dijo Abraham un poco decepcionado y se colocó contra la pared.
Javier le sacó la lengua e hizo el mismo movimiento.
-¡Ya!- exclamó el mayor de los que la pagaban.
Y salimos corriendo como locos.

Narra Nerea:
Salí pitando sin saber a donde ir. Ni siquiera yo me conocía bien esta casa. Acababa de asentarme en ella esta mañana. De momento me dirigía a las habitaciones. Nadie me seguía. Un punto a mi favor para que nadie dijera mi posición. Fui abriendo cada habitación buscando el lugar perfecto pero no lo encontraba. Iba a abrir la habitación de los pequeños cuando alguien apareció y me empujó dentro de la habitación.
-¡Eh! ¡¿Qué estás...- después de cerrar la puerta aquella persona me tapo la boca con una mano.
-Chsss- los ojos de Zayn se clavaron en los míos- Acaban de terminar de contar y seguro que empiezan por el interior de la casa.
Agarré la mano de Zayn y la bajé apartándola de mi boca.
-¿¡Ya?!- exclamé- pues si que se pasa más rápido utilizando 50 despacio.
-Hay que buscar un buen sitio donde escondernos en esta habitación- seguía clavando su mirada en la mía.
-Tienes razón- conteste si dejar de poder apartar mis ojos de los suyos.
Y retiro su mirada para fijarla en las dos camas, fastidiándome un poco.
-Puede que debajo de las camas- soltó mi mano y se acercó a los mullidos muebles- está lleno de trastos- dijo sacando un balón quemado.
Soltó un quejido y dejó caer el balón, haciendo rodar hasta mis pies.
-Está ardiendo. Me he quemado- el moreno se miraba las manos algo rojas.
-Mi hermano y Miguel han debido de jugar cuando los hemos dejado solos para poder ver “Amanecer” sin que se quejaran todo el rato.- dije mirando el balón sin percatarme de la mirada de Zayn clavada en mí de nuevo- Les tengo dicho que después de jugar dejen el balón fuera de casa no dentro.
-¡Cómo es posible que lo hayan quemado!- exclamó Zayn.
Ahora si me percaté de su mirada confundida clavada en mi.
-Son jugadores de la selección española junior.
-Voy a mirar en la habitaciones- se oyó gritar a mi hermano para avisar a Abraham.
-Ya han acabado con la planta de abajo- dijo Zayn con prisa.
Después de mirar al armario se levantó, me agarró la mano y me metió en el armario.
-¿¡Cuida?!- exclamé.
-Lo siento no quería hacerte daño- dejó de meterme en el armario dejándome sentada sobre la tabla de madera.
Me miró a los ojos arrepentido mientras me agarraba el brazo.
-¿Estás bien?- preguntó retirándome un pelo de la cara, poniéndomelo tras la oreja y resbalando la palma de su mano por mi brazo hasta llegar a la mano, que la tenía sobre mi muslo cerca de la cadera.
-Si tranquilo estoy perfectamente- dije aún sin creerme que el perfecto Zayn Malik, mi gran debilidad, estuviera así conmigo- lo decía solo de prevención, para que no me hicieras daño.
-Ah vale- dijo algo más aliviado.
No sabia que era tan tierno.
-Será mejor que nos escondamos antes de que Javier entré- dije metiéndome en el mueble.
Me apoyé sobre una de las paredes y encogí mis piernas para dejar sitio Zayn. Este se metió también y se colocó prácticamente igual pero con una pierna algo más estirada. Cerró la puerta y nos quedamos a oscuras totalmente.
-No se ve nada- dije girando la cabeza de un lado a otro buscando algún rayo de luz.
-Pues si- oí la voz de Zayn proveniente de enfrente mío- Aquí hay más trastos- dijo lo que me dio a entender que había estado inspeccionando el interior del armario con el tacto- Creo que esto es una linterna.
Oí como removía varias cosas. Después toqueteaba un objeto que debía de ser la supuesta linterna. Una luz apareció de la nada iluminando la cara del cantante. Este apartó la cara en seguida cegado por la luz. Yo me reí bajito para evitar que Javier me oyera si estaba cerca. Zayn vio como me reía y dirigió la luz hacía mi cara. Yo la aparte al igual que el chico aún riéndome.
-Quítame eso de la cara, Zayn-dije.
-Pues no te rías- dijo.
-Vale, que no me río- le prometí, promesa que rompí en cuanto aparto la luz.
No se quejó de mi promesa rota si no que se rió conmigo.
-Muy bien veamos que hay en esta "cueva"- fue pasando el rayo de luz sobre la ropa colgada y las cosas que había alrededor nuestro.
Gracias a la luz me dí cuenta que detrás de la ropa colgada había un trozo libre más, pero mucho más pequeño. Aparte la ropa hacía los dos lados y confirme lo que pensaba.
-Podríamos meternos aquí si abre el armario. Así no nos encontraría.
-Nos tendríamos que pegar mucho... pero es un escondite maravilloso.
Volví a dejar la ropa como antes.
-Oye tengo una curiosidad desde que os conocimos- me dijo- ¿Sois directioners?
Asentí con la cabeza. Él sonrió.
-Vaya pues os lo habéis tomado bien el tema de conocernos. No como otras que se vuelven locas.
-Nos controlamos. Además sois tan simpáticos y cercanos cuando conocéis a alguien que por momentos me olvido de que sois mi ídolos.
-Y ¿quién es tu debilidad?- su mirada algo picara me hacía dudar si responder y ademas tenía mucha vergüenza...mi debilidad era él.
Zayn esperaba una respuesta cuando escuchemos como abrían y cerraban la puerta de la habitación.
-Será mejor que nos metamos detrás de la ropa- dije.
El espacio era muy estrecho y estábamos totalmente pegados. Nuestras cara estaban muy cerca. Demasiado. Yo me había puesto roja, tanto por la pregunta de antes como por lo de ahora. Decidí olvidarme de la presencia de Zayn a dos centímetros de mi y concentrarme en los pasos de mi hermano. Oí como pateaba el balón que habíamos dejado fuera y como daba algunos toques. Cómo saltaba sobre la cama, lo más seguro para que si estábamos debajo nos golpeara.
-Será mejor que guarde la bolsas de entrenamiento que como Nerea las abra y vea como le he escondido todos sus libros, sus peluches y sus pósters de One Direction... Va a cabrearse mucho con esta broma jajaja
Oí como sacaba algo de la bolsa, una especie de papel, sería algún póster.
-Qué manía tiene con el Zayn este- y oí como volvía a meterlo en le bolsa- ¿Por qué estoy diciendo esto en voz alta?
-Así que estas obsesionada conmigo- dijo Zayn recordándome que estaba pegado a mi.
Ante eso solo sonreí como una tonta. Mientras le miraba a los ojos y el a los míos, ya no se cuantas veces nos hemos mirado así.

En cinco segundos Javier ya abría el armario dándonos algo de luz e introducía la dos bolsas de entrenamiento. Parecía que no tenía espacio y empujó con fuerza la bolsa, empujando también a Zayn que seguía mirándome. Al empujarlo lo junto del todo a mi. Sus piernas a las mías, sus brazos a los míos, su perfecto abdomen al mio, su pecho al mio y sus labios a los míos. No me lo creía. Cuando paso mis ojos se abrieron como platos igual que los de Zayn, pero los del chico se cerraron antes. Yo seguía sin creerme que estuviera besando a mi ídolo y que encima fuera mi primer beso. Todo mi cuerpo era recorrido por algo que nos sabría describir muy bien. Algo cálido. Cerré los ojos para disfrutar más de ese beso tan dulce y tímido. Lo de tímido cambio en cuanto Javier cerró la puerta empujando aún más las bolsas y a Zayn. Tan junto estábamos que ahora Zayn me agarraba de la cintura y yo tenía que acomodarme cogiéndole un poco por los hombros. Aunque podíamos separarnos no lo hicimos. Aunque Javier ya había abierto y cerrado de nuevo la puerta de la habitación, no nos separamos. Seguimos con ese beso que no quería que terminara nunca. Gracias hermanito.

martes, 2 de julio de 2013

4. Helados y patos.

La princesita, Abraham Mateo. Supongo que sabréis quien es pero por si acaso yo lo describo. Es un joven cantante de catorce años que se está volviendo bastante famoso en España gracias a la canción “Señorita”. ¿Físico? Búscalo en internet.
La cosa es que mi hermano es así y lo llama de esa forma. Dice que tiene cara de chica pero yo creo que tiene cara de niño más que de chica.
-¿Cuando pararas con eso?- preguntó el cantante cuando llegó hasta nosotros.
-Cuando se te vaya esa cara de chica que tienes.
-No tengo cara de chica- replicó.
-Se nota que no te miras al espejo.
-¿No os cansáis de tener la misma conversación siempre?-preguntó Nerea.
-Si él no replicara y aceptara su aspecto esto no pasaría- contestó Miguel.
-No voy a aceptar algo que no soy- siguió quejándose Abraham.
-Negarlo es el primer paso para aceptarlo- Miguel colocó una de sus manos sobre el hombro del aludido, este la retiró al instante.
De pronto sentí una suave respiración en mi oído.
-Can you translate me?- esas palabras me sorprendieron, de voz grave y hermosa.
Me giré quedando mis ojos con los suyos, de color verde, un verde que hipnotizaba. Harry Styles. Estaba asimilando aún que Harry se hubiera acercado a hablarme cuando me dí cuenta que toda la conversación había sido en español. Tenía que contestar ya o parecería tonta. Así que respire y le respondí.
-It´s a long history, you would not understand it.
-Ah ok.
Detrás de Abraham apareció andando un chico de pelo y ojos marrones creo que de la misma edad que Abraham con dos helados en su manos.
-Se les han acabado las birutas de colores así que les he dicho que te pongan de chocolate, espero que no te impor...- se paró en seco, tanto de hablar como de andar y su mirada se quedó fija en un punto.
Seguí la trayectoria de sus ojos y vi como caía sobre Mariel. ¿Se conocían o era amor a primera vista? La castaña parecía igual de sorprendida.
-¿Qué haces tú aquí?- preguntó la chica dándome a entender que se conocían.
-Ma-mariel- tartamudeó el chico- Estoy de vacaciones ¿y tú?
-Igual. ¿Y de que conoces a Abraham?
-Somos amigos desde la infancia- dice.
-Ah.
-Ahora me toca a mi preguntar ¿De qué os conocéis vosotros?- preguntó Andrea.
-Diego y yo, vamos al mismo instituto y a la misma clase- respondió Mariel quitándonos las dudas.
-Vaya nunca me lo habías dicho- dijo Abraham al chico.
-¿El qué?
-Que la conocías.
-¿A caso la conocías tú?
-Si, nos conocimos en una de las grabaciones de Eva- explicó Abraham.
Se produjo un silencio en el ya nadie tenía nada que decir, y ahí habló el adorable de Niall.
-I´m hungry ¿Someone buy me a ice cream?- le contestamos con una mirada- it would be lovely for its part- él solo sonría inocentemente- please.
-Come on I buy it for you- cedió Andrea sin poder resistirse a la carita de Niall.
-Yeah.
-But don´t get used- le avisó Andrea ya de camino al puesto de helados.
-Don´t worry.
Se volvió a crear otro silencio como el de antes. Y como no me gustan lo decidí romper esta vez yo.
-I want a ice cream too- y me dirigí a la misma dirección de la pareja.
Seguí caminando hasta el puesto de helado. Niall ya había conseguido su helado. Era un cucurucho de tres bolas, vainilla, menta y fresa, espolvoreadas con una gran montón de virutas de chocolate. Andrea no se había resistido a la tentación y también tenía un cucurucho de chocolate con sirope de caramelo.
(desde aquí traduzco al español)
-Ya estás contento- dije al llegar junto al rubio.
-Si- los alrededores de su boca ya estaban manchados de helado.
Mi amiga le pidió unas servilletas al vendedor de helados y le limpió la cara a Niall como si fuera un crío.
-Te machas más rápido de lo que pensaba- dijo mientras le quitaba una mancha de su camiseta donde también ya había caído helado.
-Yo lo llamó disfrutar al máximo de la comida.
Los dejé ahí y me dispuse a comprar un helado. Observé cada sabor sin saber por cual decidirme. Divisé vainilla de madagascar, sabor que me encanta y lo junte con chocolate. Por encima de decidí echarle sirope de caramelo y virutas de colores con forma de corazón.
Iba a sacar el dinero de mi bolsillo cuando alguien le dio el dinero por mi.
-Yo se lo pago- dijo- de paso deme un helado de fresa y menta con virutas de chocolate por favor.
Miré Harry que se apoyaba sobre el carrito y observaba como hacían su helado.
-No hacia falta que...- empecé ha decir.
-Si si hacía falta- recogió su helado y me miró- y no me pagues nada- se alejó de allí y se sentó sobre un banco cercano.
Le seguí y me senté junto a él. Probé de mi helado e intenté empezar una conversación con uno de mis ídolos, cosa que me seguía sin creer.
-WoW los helados aquí son buenísimos- dije sin mirarle, concentrada en mi helado.
-Si.
Pensaba que que el coqueto de Harry sería más hablador y engancharía la conversación en seguida, pero veo que me equivocaba.
Desvié la mirada hacía la pareja que antes había dejado sola. Andrea tenía toda la cara y la camiseta llena de helado al igual que el cantante que se reía sin parar. Esa risa se me contagió pero era una risita más bien. Volví a girarme a ver Harry que seguía sin prestarme atención. El resto no aparecía y me sentía algo incómoda con el cantante a mi lado.
Miré hacia otro lado y encontré, sobre una especie de puerto de madera, a Eris y Liam que coqueteaban entre besos. Que monos. De pronto apareció Zayn algo mosqueado, a intentar separarlos, parece que no estaba muy de acuerdo con la relación entre Liam y su hermana. La parejita aún no se había dado cuenta de que los iba a separar Zayn cuando Nerea agarró al moreno del brazo y se lo llevó arrastras de allí.
-¡Patos!- exclamó mi hermano.
En la orilla que se encontraba ente mi banco y el puerto había varios patos nadando tranquilamente.
-¡Ueeeee!- y sin importarle que ya estuviera medio seco se lanzó a agarrar algún pato.
Detrás de él fue Javier y Angy, Abraham, Diego y Mariel se quedaron en la orilla sin mojarse.
-No vais a conseguir coger a ninguno- dijo Abraham.
-Ya verás como si- le contradijo Javier.
Los dos payasos se tiraban cada dos por tres a por los animales. Y yo no podía aguantar una pequeña risa. Justin se acercó a ellos.
-¿Qué estáis haciendo?- preguntó.
-Intentan coger patos- respondió Diego.
-Jajaja en serio venga ya si no cogerán uno en la vida míralos parecen más animales que los propios patos jajajaja.
Se ha metido en un buen lío. Conozco de sobra a mi hermano y a su amigo y no les gustan que les digan cosas así.
-Te has metido en un buen lío, Justin- le avisé para que se protegiera las espaldas.
Me miró algo asustado pero intentaba no aparentarlo, se le notaba.
-Tranquilo, que a matarte no creo que lleguen.
-Estoy tranquilo, ¿te crees que estos dos me asustan?- se acercó al banco y se sentó sobre el apoyabrazos.
-La cara que pusiste cuando nos tiraron al lago parecía decir “Oh Dios mio espero que no me tiren a mi porque si no me mojaré mi perfecto pelo”- y me reí de mi propia gracia.
-¡Eh! Mi pelo esta perfecto este mojado o seco.
-Claaaaro- seguí riéndome.
-De que os reís- Cher Lloyd apareció a escena.
-Este, que tiene miedo de los dos enanos.
-No es verdad- se quejó Justin.
Cher se rió conmigo. Acto seguido se sentó a mi lado, entre Harry y yo. Vi como Justin parecía bastante ofendido.
-Que era una broma hombre- le dije aun entre risas.
Justin se rió también, no parecía el típico pijo que siempre me había imaginado que sería. Oímos como Harry se reía también. Le miramos.
-¡Qué! Es que has sido muy buena- dijo sin contenerse la risa.
Yo volví a reír contagiada de Harry.
-Oye, no sois de aquí ¿vedad?- me dijo Cher.
-Por mala suerte no, somos españoles.
-España, yo nunca he ido, dicen que es un país muy bonito.
-Mucha corrupción y poca justicia- dije.
-A mi me gustó cuando fui- dijo Harry poniéndose de lado para mirarme.
-A mi también- dijo Justin.
-Eso es porque no vivís allí.
De pronto se me cegó la vista y sentí la presión de unas manos en mis ojos. “¿Quién soy?” oí. El típico juega de pillarte por detrás, taparte los ojos y hacer que adivines quien es. La voz me sonaba pero no llegaba a reconocer de quien era. Palpé los brazos de la persona. Se le notaba que tenía fuerza y la distintas texturas que cubrían su piel me desvelaron que llevaba tatuajes. Uní todo aquello añadiendo las pocas personas en las que podían conocerme que estuvieran en Londres y en seguida supe quien era.
-¿Melendi?- dije dudando.
Apartó las manos de mis ojos y me giré.
-¿Cómo lo haces? Siempre atinas- me dijo.
-Práctica- respondí.
Nos abracemos como saludo.
-Veo que ya te has topado con varios famosos- Melendi se percató de Justin, Harry y Cher.
-Jeje pues si ¿Qué tal?
-Bien y ¿tú?
-Muy bien.
-Can you speak in English, please?- dijo Cher.
-Oh Yeah, sorry- le dije.
(al español)
-¿Qué haces por aquí?
-Tenía que decirte que Roberto o Robert como lo llaman aquí quiere que vayas mañana a las diez y media al teatro xxxx (demasiado vaga para pensar uno)- me anunció.
Roberto es el director que me va a ayudar ha hacer mi sueño realidad, grabar una peli en Londres.
-No se donde está eso- respondí.
-Yo sí- dijo Harry- podría llevarte si quieres.
-No hace falta que....
-Si hace falta- me interrumpió igual que antes con el helado que por cierto ya me había terminado al igual que Harry- te recojo a las diez y cuarto.
-No sabes mi dirección...ni siquiera la se yo.
-Ya me las apañaré.
-Gracias.
Harry sonrió y me derritió por dentro. Miré mi reloj para evitar quedarme ahí quieta mirándole, las cinco y media.

El resto apareció por fin y reunieron con nosotros, también Niall y Andrea que estaban más sucios que antes.
-Tenemos que irnos ya- dijo Louis- tenemos sesión fotográfica a las seis.
-Es verdad- afirmó Harry mientras se levantaba.
-Ha sido un placer conoceros chicas- dijo Liam que iba agarrado de la mano con Eris.
-Espero que nos veamos pronto- Eris nos dio dos besos a todas.
-Nosotras también lo esperamos- dijo Nerea.

A los cinco minutos ya nos fuimos también todos. Sentadas en el sofá vemos la tele junto a Diego y Abraham que se habían pasado. Vestidas con pijama asadas de calor.

 Clara


Aroa
Yo
 Andrea

Nerea

Llamaron al timbre y la pereza por levantarnos no dejo clavadas en el sofá sin abrir a quien quiera que fuese. En cuanto dejó de escucharse sonó el móvil de Clara.
-Es Jack.
-Ponlo en altavoz anda- dijo Nerea.
Clara hizo lo que se le dijo y dejó el móvil sobre la mesa.
-Esta en altavoz Jack.
-Hacer el esfuerzo de levantar el culo del sofá y abrirme porfavor.
-¿Cómo sabes que estamos tiradas sobre el sofá?- dijo extrañada Aroa, persona a la que pertenecía la habitación sin nombre.
-Como sabes que estamos TIRADOS sobre el sofá- corrigió Abraham.
-Cállate que tú estás en el suelo- dijo Aroa.
-Que sepas que no es por gusto sois vosotras que no me dejáis sitio- dijo Abraham en su defensa.
-Lo mío si que es por gusto- dijo Miguel que tenía la cara pegada al suelo.
-Y que sepáis que si hay un chico en el sofá, Diego.
-Algo aplastado, pero estoy- Diego se encontraba aplastado por las piernas y el culo de Marye, se había sentado encima.
-No te quejes que te dejado un sitio- dijo Mariel ante las quejas del castaño.
-Preferiría estar en el suelo.
-Como desees- Mariel le empujó y lo tiró al duro suelo de parqué.
Tras el quejido de dolor de Diego Clara siguió hablando por el teléfono.
-¿Y eso que estás en Londres?- dijo bastante emocionada de que estuviera él aquí, razón que sabíamos todas, estaba enamorada.
-Antes de responder a esa pregunta me gustaría que abrieras la puerta- dijo Jack a través del teléfono.
-Vaaaaleeeee- Clara se levantó del sofá cosa que en esos momentos me parecía todo un logro.
Desapareció de nuestra vista por unos momentos al entrar en el hall y abrir la puerta dejando entrar al rubiales que entró en el salón.
-Me respondes ahora- dijo Clara poniéndose a su lado.
-Me dijeron que os habíais ido a Londres así que me vine y ahora vivo con esos dos- y señaló a Abraham y Diego.
-¿Te viniste porque vinimos nosotras?
-Más bien porque viniste tú, no se que haría todo un verano sin tus tonterías- le sonrío a Clara.
Me apostaría cien euros a que Clara estaba a punto de desmayarse.
-Si no os importa me siento con vosotras- Jack ocupó el sitio de Clara.
-Eh ese es mi sitio- la chica que aún no habría acabado de creerse lo que le había dicho Jack reclamó su sitio.
-Pues ahora es mio.
-Ya verás- Clara intento tirar a Jack al suelo al igual que había hecho Marye a Diego, pero no podía.
En esos momentos en los que Clara ejercía todas sus fuerzas sobre el cuerpo del chico que le gustaba sonó el timbre de nuevo. Estaba claro que nadie se levantaría así que opté por levantarme yo, tarde o temprano tendría que hacerlo. Aquello era algo más complicado que hacer un cubo de rugbi, o eso me pareció a mi, soy muy vaga lo sé, mi hermano se llevó todo el nerviosismo que debería haber recibido yo. Me encaminé hacia la puerta y la abrí. La verdad es que no me esperaba que fuera él quien estuviera detrás.
-Cómo verás me las he apañado y ya encontré tu casa- dijo Harry que llevaba las manos metidas en los bolsillos.
-Harry ¿qué haces tú aquí?- fue lo único que puede decirle al ser hipnotizada por sus ojos.
-Me aburría y no voy solo- se giró para dejarme ver.
Niall intentaba aparcar su coche con las indicaciones del resto de la banda, Eris y Angy, que no sabía porque estaba con ellos.
-¿Y cómo te has apañado para encontrar la casa?- pregunté mientras el dejaba pasar.
-Ha sido pura casualidad. Me llamó un amiga preguntándome si os había conocido en el parque, que se lo había dicho Nerea por teléfono. Dice que es tu prima- explicó.
¿Mi prima? La única prima que tengo que esté aquí es Fani. Conocía a One Direction y nunca me lo dijo. Igual que Mariel con Liam.
-¿Esa chica se llama Estefania?- quise asegurarme.
-Si pero la llamamos Fani.
-Vale si que es mi prima y vive al lado.
-Ya ya lo sé.
Me miró de arriba a abajo.
-Bonito pijama- dijo.
-Me hubiera cambiado si supiera que veníais- me excusé.
-Así estás mejor- y salió el coqueto de Harry.
Le pegué un pequeño puñetazo en el hombro empujándolo a modo de queja. Él solo se reía.
-Holaaaaa- oí fuera de la casa.
Eris andaba a paso rápido hacía la puerta.
-¿Qué tal?- dijo mientras me daba dos besos y yo se los devolvía.
-Bien ¿y tú?
-Igual.
Fueron pasando todos hasta el salón, mientras Eris me explicaba que los hermano de Angy se había marchado de vuelta a México por ciertos temas y como no querían que Angy tuviera que hacer todo el viaje les pidieron que la cuidaran durante el tiempo que tardaran. Angy era una chica muy guapa y talentosa. No había hablado mucho con ella pero ya sabía que era muy buena chica. En cuanto entró al salón y vio a mi hermano con las cara en el suelo se quedó parada no se si el susto o de aquella rara sorpresa. Yo le dije que no estaba muerto que eran cosas suyas y ella se rió. Louis avisó que Justin iba a denunciar a Miguel por haberle metido un pato por el culo y Miguel respondió dciendo que si lo hacía le metía en vez de un pato una oca. A mi de que aunque Justin no denunciará, cosa que seguro que no iba en serio, se lo metería.
La tarde pasó volando de lo bien que nos lo pasamos. Los típicos juegos de mesa que teníamos no parecían tan aburridos y bailar en el Just Dance se nos hacía difícil entre tantas risas. Después de cenar y ya caída la noche nos dio por jugar al escondite.


Todo lo que pasó jugando a ese simple y tradicional juego lo contaré en otro capi jeje. Espero que os haya gustado. Hasta otra.