Vas happenin!?
Me voy a ir de vacaciones asique no subiré capis, pero si que escribiré. Me llevaré un cuaderno y un boli y os traeré un nuevo capi.
Estaré unas dos semanas más o menos.
A todas con las que hablo por gmail conectaron ahora también a tuenti. El chat del gmail no me funciona en el móvil. Si no tenéis mi tuenti aquí tenéis mi twitter: @Eva_Martin_98
Bye.,
P.D: Por fa conectaros a tuenti o a twitter.
lunes, 22 de julio de 2013
6. El escondite: "A siete metros sobre el suelo"
Cuatro minutos antes.
Narra Angie:
Seguía a Miguel por fuera de la casa.
Aquel chico aún no me había dicho a donde íbamos.
-¿A dónde vamos?- pregunté.
Estábamos hablando en español ya que
no había necesidad de hablar en inglés.
-Al mejor escondite que hayas visto en
tu vida- se había dado la vuelta para hablarme caminando hacia
atrás.
Volvió a colocarse hacia delante para
no chocarse. Llegamos hasta uno de los lados de la casa. Había un
árbol gigante que llegaba hasta el tejado. Miguel se paró allí,
mirando todo ese enorme árbol.
El árbol señalado (La casa se ve por detrás)
El árbol señalado (La casa se ve por detrás)
-Subámos- dijo.
-¿¡Cómo?!- exclamé.
Ese chico estaba loco.
-Para subir al tejado- dijo- allí
seguro que nadie nos encuentra.
Cogiendo carrerilla se agarró al
tronco del árbol. Ya en una rama me incitó a subir con un gesto con
el brazo.
-Vamos- me dijo ya a tres metros de
altura.
-Es que es peligroso- no quería caerme
y abrirme la cabeza.
Dejó de escalar y se giró para
mirarme.
-La ramas son muy anchas y hay muchas, no hay peligro alguno. Pero haz lo que quieras- y siguió hacia
arriba.
No estaba por la labor de perder. El
miedo me echaba un poco para atrás pero no quería quedarme aquí y
ser pillada la primera. Decidí subir imitando los pasos de Miguel.
Así subiría sin problemas.
Empecé a subir. Poco a poco.
Miguel ya estaba llegando al tejado.
No sabía a que distancia estaría del suelo. Tragué saliva y empecé
a girar la cabeza.
-Será mejor que no lo hagas si tienes
tanto miedo- Miguel ya había llegado hasta arriba y me esperaba.
Le hice caso y seguí subiendo. Llegué
al final del árbol. Lo único que tenía que hacer ahora era saltar
desde la rama en la que estaba hasta el tejado. Era poco trozo pero
la punta de la rama era más débil. Me sorprendió lo que hizo
ahora. Me había demostrado durante aquel día que había pasado con
él que era un chico que no se preocupaba mucho por los demás, que
solo quería divertirse aunque para ello tuviera que tirar a su
hermana al fondo del lago. No había pensado en ningún momento que
se molestaría en alargar la mano para ayudarme a saltar. Como un
verdadero caballero. Con ayuda de su mano y de un impulso mío hasta
caer encima de la casa. Me senté sobre ellas impresionada por lo que
acababa de hacer. Miré a mi compañero que estaba en cunclillas a mi
lado mirándome.
-Gracias- dije.
Él solo sonrió. Me sentía bastante
cansada la verdad. El miedo a caerme me había cansado aún más. Me
tumbe sobre el tejado. Vi los pies de Miguel caminar hacia un balón
que debían de haber colgado.
-Aún está caliente- dijo.
Dio varios toques y se la puso en la
cabeza. La dejó caer por su espalda y le dio un golpe con el pie por
detrás, haciendo que volara por encima de su cabeza. La controló
con el pecho y la devolvió a los pies. Era buenísimo. Tenía mucho
talento para el fútbol.
-Eres muy bueno- dije incorporándome.
-Eso me dicen.
-¿Juegas en algún equipo?- pregunté.
-Si.
-¿En cual?- me puse boca abajo con las
mano sujetando la cabeza y las piernas balanceándose en el aire.
Me miró. Parecía dudar si decírmelo.
-En uno- dijo volviendo a sus toques.
-Y español ya lo sé. Pero podrías
decirme el nombre.
Suspiró y echó la cabeza hacia atrás.
Tras eso giró la cabeza y me miró de nuevo. Le dio un toque al
balón y se la colocó en las manos.
-No te interesa- y caminó a subirse a
otro de los niveles del tejado.
La flecha verde indica donde llegaron subiendo el árbol y la naranja el nivel del tejado (con nivel me refiero a diferencia de altura) al que suben.
La flecha verde indica donde llegaron subiendo el árbol y la naranja el nivel del tejado (con nivel me refiero a diferencia de altura) al que suben.
Me levanté y seguí con el tema.
-Es obvio que si que me interesa-
llegué hasta ese gran escalón que subía Miguel. Este se encontraba
sentado, con una de las pierna colgando por el escalón y la otra
encogida.
-Ya te puede ir dejando de interesar
porque no te lo voy a decir- dijo.
-Vale no me lo digas.
Estuvimos un rato en silencio. Una
suave brisa cálida daba por allí arriba. No se estaba mal. Me senté
en el suelo con la espalda apoyada sobre el escalón. Tengo una vida
bastante rara para mi edad. Me reconocen en todo México y en un
montón de países. Tengo el futuro marcado para ser una famosa
cantante. Y no niego que quiera, es un sueño hecho realidad, pero no
quiero que cambie mi vida tanto. Quiero dedicar mi vida a la música
pero no ser tan famosa que me acribillen fans por todos lados.
Debería dejar de pensar en esto. Que pase lo que tenga que pasar. Lo
único que quiero hacer ahora mismo es disfrutar de este momento con
Miguel. Se que es raro pero creo que me gusta. Me gusta ese chico tan
loco al que llaman Miguel. Hermano de una directora de cine y un
crack en el fútbol. Con lo que le hizo a Justin me empecé a fijar
en él y en un solo día ya me gustaba. El problema es que cuando
acabara el verano yo me marcharía a México y el a España y todo a
la mierda. Todo esto lo estaba pensando mientras miraba a la
estrellas. No me di cuenta de que el chico en el que pensaba estaba
mirando al jardín trasero de la casa. Con curiosidad fui a descubrir
aquello que tanto le interesaba. Desde un nivel del tejado más bajo
que el suyo observé a la altura a la que me encontraba. Me mareé un
poco a pesar de que ya me había tirado en alguna otra ocasión por
tirolina a esa altura. Dejé de mirar para volver poner mi cabeza en
su sitio ¿yo he escalado todo eso?
-¿Mucha altura?- me preguntó.
-Bastante.
-Tranquila eso solo pasa la primera vez
que te asomas vuelve a asomarte y ya no te pasará.
Hice lo que me dijo y efectivamente no
me mareé. Me dí cuenta de que Abraham había salido fuera. Parecía
buscar a alguien que había oído, pero no lo encontraba.
-Busca a alguien ¿verdad?
-Ajá- dijo sin quitar la mirada del
cantante- creo que están en la piscina. Pero no me hagas mucho caso.
Se levantó y agarro en balón.
-En cuanto le de túmbate en el suelo
para que no te vea.
Yo acaba de subir a su nivel.
-¿Qué vas ha hacer?- pregunté
extrañada.
-Hay que divertirse un poco- dijo con
una sonrisa algo perversa.
Fuera lo que fuese que tuviera en esa
divertida y alocada mente iba a ser gracioso.
-Observa.
Colocó el balón en el borde del
tejado y se echo para atrás. Cogió carrerilla y disparó el balón.
No sé como lo hizo, pero el balón atinó en la cabeza de Abraham.
En cuanto lo vi me eché en el suelo como me dijo. Yo no podía
aguantarme la risa y Miguel tampoco. Desde allí veíamos a Abraham
mirando a todos lados sin entender. Tumbado sobre el suelo no
conseguía vernos pero nosotros a él si. Si que miró hacia nosotros
pero creo que no vio nada. Se marchó por el otro lado de la casa.
Nos dimos la vuelta, mirando hacia las
estrellas. Seguíamos riendo.
-Esa ha sido buena- le dije con dolores
de tripa de tanto reírme.
-Si- dijo también entre risas.
Aprovecharé cada segundo de risas con
él. Y tenía claro que iban a ser muchas.
5. El escondite: "Te debo una hermano"
-¿100 rápido o 50 despacio?- preguntó
Andrea.
-100 rápido- contestó Abraham.
-50 despacio es mejor- le contradijo
Javier.
-Pero que dices. Si vas rápido te es
más corto y no se te hace tan largo.
-No, eso es con 50 despacio.
-¡Qué va!
-Oh por favor Abraham tiene razón-
dijo Nerea.
-Se supone que eres mi hermana tendrías que apoyarme- se quejó Javier.
-Apoyo lo que me da la gana.
-Sabéis que cojáis el que cojáis se
supone que tardareis lo mismo- dijo Aroa.
-Es verdad- afirmé.
-Pues si tardaran lo mismo no creo que
a este palurdo le importe hacer caso a Javier- dijo Miguel.
-No soy ningún palurdo- se defendió
Abraham- Mira quien habla el tonto.
-Dime algo que no sepa- dijo Miguel
sentándose sobre el sofá junto a Angy.
Todos lo que no conocían a Miguel se
quedaron un poco extrañado al ver como no lo negaba. En seguida
retomaron la discuta.
-No te llames tonto hombre- le dijo
Angie.
Estaba a un metro de ellos y lo oía
perfectamente.
-Lo hago para hacer la gracia- dijo mi
hermano.
-Ah vale. Podría pedirte un favor- la
morena se giró un poco para mirarle mejor.
-Dime.
-No me conozco esta casa muy bien
asique no tendré mucha idea de donde esconderme. ¿Me ayudaras?
-Claro- Miguel acepto el favor.
-Muchas gracias.
Niall se acercó a Andrea que estaba a
mi lado.
-¿Cuánto durará esta discusión?
quiero jugar al escondite.
-Y yo- respondió.
-¿No puedes hacer que paren?- le pidió
Niall con esa carita tan adorable que tiene
Andrea le miró. Parecía querer
ayudarle pero no sabía como.
-Ya sé- dijo alegrando la cara de
Niall-¡¡eeeeehh gente!!
En cuanto consiguió la atención del
grupo prosiguió hablando de su idea para ayudar a su Niall.
-Y si dejamos que elija Niall- posó su
mirada de nuevo en el rubio mientras sonreía.
Este no se esperaba que esa fuera la
idea de Andrea y no sabía que decir. Todas las miradas se había
posado en él. Unas con la ilusión de que dijera 50 despacio, otras
con que dijera 100 lento y otras con que dijera cualquiera y así pudieran
jugar de una vez por todas, en las que se incluía la mía.
-50 despacio- dijo dudando de lo que
decía.
-Tomaaaaaaaaa- dijo Javier en la cara
de Abraham y su hermana.
Los digamos “perdedores” los
miraban con resignación.
-Empecemos de una vez- dijo Abraham un
poco decepcionado y se colocó contra la pared.
Javier le sacó la lengua e hizo el
mismo movimiento.
-¡Ya!- exclamó el mayor de los que la
pagaban.
Y salimos corriendo como locos.
Narra Nerea:
Salí pitando sin saber a donde ir. Ni
siquiera yo me conocía bien esta casa. Acababa de asentarme en ella
esta mañana. De momento me dirigía a las habitaciones. Nadie me
seguía. Un punto a mi favor para que nadie dijera mi posición. Fui
abriendo cada habitación buscando el lugar perfecto pero no lo
encontraba. Iba a abrir la habitación de los pequeños cuando
alguien apareció y me empujó dentro de la habitación.
-¡Eh! ¡¿Qué estás...- después de
cerrar la puerta aquella persona me tapo la boca con una mano.
-Chsss- los ojos de Zayn se clavaron en
los míos- Acaban de terminar de contar y seguro que empiezan por el
interior de la casa.
Agarré la mano de Zayn y la bajé
apartándola de mi boca.
-¿¡Ya?!- exclamé- pues si que se
pasa más rápido utilizando 50 despacio.
-Hay que buscar un buen sitio donde
escondernos en esta habitación- seguía clavando su mirada en la
mía.
-Tienes razón- conteste si dejar de
poder apartar mis ojos de los suyos.
Y retiro su mirada para fijarla en las
dos camas, fastidiándome un poco.
-Puede que debajo de las camas- soltó
mi mano y se acercó a los mullidos muebles- está lleno de trastos-
dijo sacando un balón quemado.
Soltó un quejido y dejó caer el
balón, haciendo rodar hasta mis pies.
-Está ardiendo. Me he quemado- el
moreno se miraba las manos algo rojas.
-Mi hermano y Miguel han debido de
jugar cuando los hemos dejado solos para poder ver “Amanecer”
sin que se quejaran todo el rato.- dije mirando el balón sin
percatarme de la mirada de Zayn clavada en mí de nuevo- Les tengo
dicho que después de jugar dejen el balón fuera de casa no dentro.
-¡Cómo es posible que lo hayan
quemado!- exclamó Zayn.
Ahora si me percaté de su mirada
confundida clavada en mi.
-Son jugadores de la selección
española junior.
-Voy a mirar en la habitaciones- se oyó
gritar a mi hermano para avisar a Abraham.
-Ya han acabado con la planta de abajo-
dijo Zayn con prisa.
Después de mirar al armario se
levantó, me agarró la mano y me metió en el armario.
-¿¡Cuida?!- exclamé.
-Lo siento no quería hacerte daño-
dejó de meterme en el armario dejándome sentada sobre la tabla de
madera.
Me miró a los ojos arrepentido
mientras me agarraba el brazo.
-¿Estás bien?- preguntó retirándome
un pelo de la cara, poniéndomelo tras la oreja y resbalando la palma
de su mano por mi brazo hasta llegar a la mano, que la tenía sobre
mi muslo cerca de la cadera.
-Si tranquilo estoy perfectamente- dije
aún sin creerme que el perfecto Zayn Malik, mi gran debilidad,
estuviera así conmigo- lo decía solo de prevención, para que no me
hicieras daño.
-Ah vale- dijo algo más aliviado.
No sabia que era tan tierno.
-Será mejor que nos escondamos antes
de que Javier entré- dije metiéndome en el mueble.
Me apoyé sobre una de las paredes y
encogí mis piernas para dejar sitio Zayn. Este se metió también y
se colocó prácticamente igual pero con una pierna algo más
estirada. Cerró la puerta y nos quedamos a oscuras totalmente.
-No se ve nada- dije girando la cabeza
de un lado a otro buscando algún rayo de luz.
-Pues si- oí la voz de Zayn
proveniente de enfrente mío- Aquí hay más trastos- dijo lo que me
dio a entender que había estado inspeccionando el interior del
armario con el tacto- Creo que esto es una linterna.
Oí como removía varias cosas. Después
toqueteaba un objeto que debía de ser la supuesta linterna. Una luz
apareció de la nada iluminando la cara del cantante. Este apartó la
cara en seguida cegado por la luz. Yo me reí bajito para evitar que
Javier me oyera si estaba cerca. Zayn vio como me reía y dirigió la
luz hacía mi cara. Yo la aparte al igual que el chico aún riéndome.
-Quítame eso de la cara, Zayn-dije.
-Pues no te rías- dijo.
-Vale, que no me río- le prometí,
promesa que rompí en cuanto aparto la luz.
No se quejó de mi promesa rota si no
que se rió conmigo.
-Muy bien veamos que hay en esta "cueva"-
fue pasando el rayo de luz sobre la ropa colgada y las cosas que
había alrededor nuestro.
Gracias a la luz me dí cuenta que
detrás de la ropa colgada había un trozo libre más, pero mucho más
pequeño. Aparte la ropa hacía los dos lados y confirme lo que
pensaba.
-Podríamos meternos aquí si abre el
armario. Así no nos encontraría.
-Nos tendríamos que pegar mucho...
pero es un escondite maravilloso.
Volví a dejar la ropa como antes.
-Oye tengo una curiosidad desde que os
conocimos- me dijo- ¿Sois directioners?
Asentí con la cabeza. Él sonrió.
-Vaya pues os lo habéis tomado bien el
tema de conocernos. No como otras que se vuelven locas.
-Nos controlamos. Además sois tan
simpáticos y cercanos cuando conocéis a alguien que por momentos me
olvido de que sois mi ídolos.
-Y ¿quién es tu debilidad?- su mirada
algo picara me hacía dudar si responder y ademas tenía mucha
vergüenza...mi debilidad era él.
Zayn esperaba una respuesta cuando
escuchemos como abrían y cerraban la puerta de la habitación.
-Será mejor que nos metamos detrás de
la ropa- dije.
El espacio era muy estrecho y estábamos
totalmente pegados. Nuestras cara estaban muy cerca. Demasiado. Yo me
había puesto roja, tanto por la pregunta de antes como por lo de
ahora. Decidí olvidarme de la presencia de Zayn a dos centímetros
de mi y concentrarme en los pasos de mi hermano. Oí como pateaba el
balón que habíamos dejado fuera y como daba algunos toques. Cómo
saltaba sobre la cama, lo más seguro para que si estábamos debajo
nos golpeara.
-Será mejor que guarde la bolsas de
entrenamiento que como Nerea las abra y vea como le he escondido
todos sus libros, sus peluches y sus pósters de One Direction... Va
a cabrearse mucho con esta broma jajaja
Oí como sacaba algo de la bolsa, una
especie de papel, sería algún póster.
-Qué manía tiene con el Zayn este- y
oí como volvía a meterlo en le bolsa- ¿Por qué estoy diciendo
esto en voz alta?
-Así que estas obsesionada conmigo-
dijo Zayn recordándome que estaba pegado a mi.
Ante eso solo sonreí como una tonta.
Mientras le miraba a los ojos y el a los míos, ya no se cuantas
veces nos hemos mirado así.
En cinco segundos Javier ya abría el
armario dándonos algo de luz e introducía la dos bolsas de
entrenamiento. Parecía que no tenía espacio y empujó con fuerza la
bolsa, empujando también a Zayn que seguía mirándome. Al empujarlo
lo junto del todo a mi. Sus piernas a las mías, sus brazos a los
míos, su perfecto abdomen al mio, su pecho al mio y sus labios a los
míos. No me lo creía. Cuando paso mis ojos se abrieron como platos
igual que los de Zayn, pero los del chico se cerraron antes. Yo
seguía sin creerme que estuviera besando a mi ídolo y que encima
fuera mi primer beso. Todo mi cuerpo era recorrido por algo que nos
sabría describir muy bien. Algo cálido. Cerré los ojos para
disfrutar más de ese beso tan dulce y tímido. Lo de tímido cambio
en cuanto Javier cerró la puerta empujando aún más las bolsas y a
Zayn. Tan junto estábamos que ahora Zayn me agarraba de la cintura y
yo tenía que acomodarme cogiéndole un poco por los hombros. Aunque
podíamos separarnos no lo hicimos. Aunque Javier ya había abierto y
cerrado de nuevo la puerta de la habitación, no nos separamos.
Seguimos con ese beso que no quería que terminara nunca. Gracias hermanito.
martes, 2 de julio de 2013
4. Helados y patos.
La princesita, Abraham Mateo. Supongo
que sabréis quien es pero por si acaso yo lo describo. Es un joven
cantante de catorce años que se está volviendo bastante famoso en
España gracias a la canción “Señorita”. ¿Físico? Búscalo en
internet.
La cosa es que mi hermano es así y lo
llama de esa forma. Dice que tiene cara de chica pero yo creo que
tiene cara de niño más que de chica.
-¿Cuando pararas con eso?- preguntó
el cantante cuando llegó hasta nosotros.
-Cuando se te vaya esa cara de chica
que tienes.
-No tengo cara de chica- replicó.
-Se nota que no te miras al espejo.
-¿No os cansáis de tener la misma
conversación siempre?-preguntó Nerea.
-Si él no replicara y aceptara su
aspecto esto no pasaría- contestó Miguel.
-No voy a aceptar algo que no soy-
siguió quejándose Abraham.
-Negarlo es el primer paso para
aceptarlo- Miguel colocó una de sus manos sobre el hombro del
aludido, este la retiró al instante.
De pronto sentí una suave respiración
en mi oído.
-Can you translate me?- esas palabras
me sorprendieron, de voz grave y hermosa.
Me giré quedando mis ojos con los
suyos, de color verde, un verde que hipnotizaba. Harry Styles. Estaba
asimilando aún que Harry se hubiera acercado a hablarme cuando me dí
cuenta que toda la conversación había sido en español. Tenía que
contestar ya o parecería tonta. Así que respire y le respondí.
-It´s a long history, you would not
understand it.
-Ah ok.
Detrás de Abraham apareció andando un
chico de pelo y ojos marrones creo que de la misma edad que Abraham
con dos helados en su manos.
-Se les han acabado las birutas de
colores así que les he dicho que te pongan de chocolate, espero que
no te impor...- se paró en seco, tanto de hablar como de andar y su
mirada se quedó fija en un punto.
Seguí la trayectoria de sus ojos y vi
como caía sobre Mariel. ¿Se conocían o era amor a primera vista? La
castaña parecía igual de sorprendida.
-¿Qué haces tú aquí?- preguntó la
chica dándome a entender que se conocían.
-Ma-mariel- tartamudeó el chico- Estoy
de vacaciones ¿y tú?
-Igual. ¿Y de que conoces a Abraham?
-Somos amigos desde la infancia- dice.
-Ah.
-Ahora me toca a mi preguntar ¿De qué
os conocéis vosotros?- preguntó Andrea.
-Diego y yo, vamos al mismo instituto y
a la misma clase- respondió Mariel quitándonos las dudas.
-Vaya nunca me lo habías dicho- dijo
Abraham al chico.
-¿El qué?
-Que la conocías.
-¿A caso la conocías tú?
-Si, nos conocimos en una de las
grabaciones de Eva- explicó Abraham.
Se produjo un silencio en el ya nadie
tenía nada que decir, y ahí habló el adorable de Niall.
-I´m hungry ¿Someone buy me a ice
cream?- le contestamos con una mirada- it would be lovely for its
part- él solo sonría inocentemente- please.
-Come on I buy it for you- cedió
Andrea sin poder resistirse a la carita de Niall.
-Yeah.
-But don´t get used- le avisó Andrea
ya de camino al puesto de helados.
-Don´t worry.
Se volvió a crear otro silencio como
el de antes. Y como no me gustan lo decidí romper esta vez yo.
-I want a ice cream too- y me dirigí a
la misma dirección de la pareja.
Seguí caminando hasta el puesto de
helado. Niall ya había conseguido su helado. Era un cucurucho de
tres bolas, vainilla, menta y fresa, espolvoreadas con una gran
montón de virutas de chocolate. Andrea no se había resistido a la
tentación y también tenía un cucurucho de chocolate con sirope de
caramelo.
(desde aquí traduzco al español)
-Ya estás contento- dije al llegar
junto al rubio.
-Si- los alrededores de su boca ya
estaban manchados de helado.
Mi amiga le pidió unas servilletas al
vendedor de helados y le limpió la cara a Niall como si fuera un
crío.
-Te machas más rápido de lo que
pensaba- dijo mientras le quitaba una mancha de su camiseta donde
también ya había caído helado.
-Yo lo llamó disfrutar al máximo de
la comida.
Los dejé ahí y me dispuse a comprar
un helado. Observé cada sabor sin saber por cual decidirme. Divisé
vainilla de madagascar, sabor que me encanta y lo junte con
chocolate. Por encima de decidí echarle sirope de caramelo y virutas
de colores con forma de corazón.
Iba a sacar el dinero de mi bolsillo
cuando alguien le dio el dinero por mi.
-Yo se lo pago- dijo- de paso deme un
helado de fresa y menta con virutas de chocolate por favor.
Miré Harry que se apoyaba sobre el
carrito y observaba como hacían su helado.
-No hacia falta que...- empecé ha
decir.
-Si si hacía falta- recogió su helado
y me miró- y no me pagues nada- se alejó de allí y se sentó sobre
un banco cercano.
Le seguí y me senté junto a él.
Probé de mi helado e intenté empezar una conversación con uno de
mis ídolos, cosa que me seguía sin creer.
-WoW los helados aquí son buenísimos-
dije sin mirarle, concentrada en mi helado.
-Si.
Pensaba que que el coqueto de Harry
sería más hablador y engancharía la conversación en seguida, pero
veo que me equivocaba.
Desvié la mirada hacía la pareja que
antes había dejado sola. Andrea tenía toda la cara y la camiseta
llena de helado al igual que el cantante que se reía sin parar. Esa
risa se me contagió pero era una risita más bien. Volví a girarme
a ver Harry que seguía sin prestarme atención. El resto no aparecía
y me sentía algo incómoda con el cantante a mi lado.
Miré hacia otro lado y encontré,
sobre una especie de puerto de madera, a Eris y Liam que coqueteaban
entre besos. Que monos. De pronto apareció Zayn algo mosqueado, a
intentar separarlos, parece que no estaba muy de acuerdo con la
relación entre Liam y su hermana. La parejita aún no se había dado
cuenta de que los iba a separar Zayn cuando Nerea agarró al moreno
del brazo y se lo llevó arrastras de allí.
-¡Patos!- exclamó mi hermano.
En la orilla que se encontraba ente mi
banco y el puerto había varios patos nadando tranquilamente.
-¡Ueeeee!- y sin importarle que ya
estuviera medio seco se lanzó a agarrar algún pato.
Detrás de él fue Javier y Angy,
Abraham, Diego y Mariel se quedaron en la orilla sin mojarse.
-No vais a conseguir coger a ninguno-
dijo Abraham.
-Ya verás como si- le contradijo
Javier.
Los dos payasos se tiraban cada dos por
tres a por los animales. Y yo no podía aguantar una pequeña risa.
Justin se acercó a ellos.
-¿Qué estáis haciendo?- preguntó.
-Intentan coger patos- respondió
Diego.
-Jajaja en serio venga ya si no cogerán
uno en la vida míralos parecen más animales que los propios patos
jajajaja.
Se ha metido en un buen lío. Conozco
de sobra a mi hermano y a su amigo y no les gustan que les digan
cosas así.
-Te has metido en un buen lío, Justin-
le avisé para que se protegiera las espaldas.
Me miró algo asustado pero intentaba
no aparentarlo, se le notaba.
-Tranquilo, que a matarte no creo que
lleguen.
-Estoy tranquilo, ¿te crees que estos
dos me asustan?- se acercó al banco y se sentó sobre el
apoyabrazos.
-La cara que pusiste cuando nos tiraron
al lago parecía decir “Oh Dios mio espero que no me tiren a mi
porque si no me mojaré mi perfecto pelo”- y me reí de mi propia
gracia.
-¡Eh! Mi pelo esta perfecto este
mojado o seco.
-Claaaaro- seguí riéndome.
-De que os reís- Cher Lloyd apareció
a escena.
-Este, que tiene miedo de los dos
enanos.
-No es verdad- se quejó Justin.
Cher se rió conmigo. Acto seguido se
sentó a mi lado, entre Harry y yo. Vi como Justin parecía bastante
ofendido.
-Que era una broma hombre- le dije aun
entre risas.
Justin se rió también, no parecía el
típico pijo que siempre me había imaginado que sería. Oímos como
Harry se reía también. Le miramos.
-¡Qué! Es que has sido muy buena-
dijo sin contenerse la risa.
Yo volví a reír contagiada de Harry.
-Oye, no sois de aquí ¿vedad?- me
dijo Cher.
-Por mala suerte no, somos españoles.
-España, yo nunca he ido, dicen que es
un país muy bonito.
-Mucha corrupción y poca justicia-
dije.
-A mi me gustó cuando fui- dijo Harry
poniéndose de lado para mirarme.
-A mi también- dijo Justin.
-Eso es porque no vivís allí.
De pronto se me cegó la vista y sentí
la presión de unas manos en mis ojos. “¿Quién soy?” oí. El
típico juega de pillarte por detrás, taparte los ojos y hacer que
adivines quien es. La voz me sonaba pero no llegaba a reconocer de
quien era. Palpé los brazos de la persona. Se le notaba que tenía
fuerza y la distintas texturas que cubrían su piel me desvelaron que
llevaba tatuajes. Uní todo aquello añadiendo las pocas personas en
las que podían conocerme que estuvieran en Londres y en seguida supe
quien era.
-¿Melendi?- dije dudando.
Apartó las manos de mis ojos y me
giré.
-¿Cómo lo haces? Siempre atinas- me
dijo.
-Práctica- respondí.
Nos abracemos como saludo.
-Veo que ya te has topado con varios
famosos- Melendi se percató de Justin, Harry y Cher.
-Jeje pues si ¿Qué tal?
-Bien y ¿tú?
-Muy bien.
-Can you speak in English, please?-
dijo Cher.
-Oh Yeah, sorry- le dije.
(al español)
-¿Qué haces por aquí?
-Tenía que decirte que Roberto o
Robert como lo llaman aquí quiere que vayas mañana a las diez y
media al teatro xxxx (demasiado vaga para pensar uno)- me anunció.
Roberto es el director que me va a
ayudar ha hacer mi sueño realidad, grabar una peli en Londres.
-No se donde está eso- respondí.
-Yo sí- dijo Harry- podría llevarte
si quieres.
-No hace falta que....
-Si hace falta- me interrumpió igual
que antes con el helado que por cierto ya me había terminado al
igual que Harry- te recojo a las diez y cuarto.
-No sabes mi dirección...ni siquiera
la se yo.
-Ya me las apañaré.
-Gracias.
Harry sonrió y me derritió por
dentro. Miré mi reloj para evitar quedarme ahí quieta mirándole,
las cinco y media.
El resto apareció por fin y reunieron
con nosotros, también Niall y Andrea que estaban más sucios que
antes.
-Tenemos que irnos ya- dijo Louis-
tenemos sesión fotográfica a las seis.
-Es verdad- afirmó Harry mientras se
levantaba.
-Ha sido un placer conoceros chicas-
dijo Liam que iba agarrado de la mano con Eris.
-Espero que nos veamos pronto- Eris nos
dio dos besos a todas.
-Nosotras también lo esperamos- dijo
Nerea.
A los cinco minutos ya nos fuimos
también todos. Sentadas en el sofá vemos la tele junto a Diego y
Abraham que se habían pasado. Vestidas con pijama asadas de calor.
Llamaron al timbre y la pereza por
levantarnos no dejo clavadas en el sofá sin abrir a quien quiera que
fuese. En cuanto dejó de escucharse sonó el móvil de Clara.
-Es Jack.
-Ponlo en altavoz anda- dijo Nerea.
Clara hizo lo que se le dijo y dejó el
móvil sobre la mesa.
-Esta en altavoz Jack.
-Hacer el esfuerzo de levantar el culo
del sofá y abrirme porfavor.
-¿Cómo sabes que estamos tiradas
sobre el sofá?- dijo extrañada Aroa, persona a la que pertenecía
la habitación sin nombre.
-Como sabes que estamos TIRADOS sobre
el sofá- corrigió Abraham.
-Cállate que tú estás en el suelo-
dijo Aroa.
-Que sepas que no es por gusto sois
vosotras que no me dejáis sitio- dijo Abraham en su defensa.
-Lo mío si que es por gusto- dijo
Miguel que tenía la cara pegada al suelo.
-Y que sepáis que si hay un chico en
el sofá, Diego.
-Algo aplastado, pero estoy- Diego se
encontraba aplastado por las piernas y el culo de Marye, se había
sentado encima.
-No te quejes que te dejado un sitio-
dijo Mariel ante las quejas del castaño.
-Preferiría estar en el suelo.
-Como desees- Mariel le empujó y lo
tiró al duro suelo de parqué.
Tras el quejido de dolor de Diego Clara
siguió hablando por el teléfono.
-¿Y eso que estás en Londres?- dijo
bastante emocionada de que estuviera él aquí, razón que sabíamos
todas, estaba enamorada.
-Antes de responder a esa pregunta me
gustaría que abrieras la puerta- dijo Jack a través del teléfono.
-Vaaaaleeeee- Clara se levantó del
sofá cosa que en esos momentos me parecía todo un logro.
Desapareció de nuestra vista por unos
momentos al entrar en el hall y abrir la puerta dejando entrar al
rubiales que entró en el salón.
-Me respondes ahora- dijo Clara
poniéndose a su lado.
-Me dijeron que os habíais ido a
Londres así que me vine y ahora vivo con esos dos- y señaló a
Abraham y Diego.
-¿Te viniste porque vinimos nosotras?
-Más bien porque viniste tú, no se
que haría todo un verano sin tus tonterías- le sonrío a Clara.
Me apostaría cien euros a que Clara
estaba a punto de desmayarse.
-Si no os importa me siento con
vosotras- Jack ocupó el sitio de Clara.
-Eh ese es mi sitio- la chica que aún
no habría acabado de creerse lo que le había dicho Jack reclamó su
sitio.
-Pues ahora es mio.
-Ya verás- Clara intento tirar a Jack
al suelo al igual que había hecho Marye a Diego, pero no podía.
En esos momentos en los que Clara
ejercía todas sus fuerzas sobre el cuerpo del chico que le gustaba
sonó el timbre de nuevo. Estaba claro que nadie se levantaría así
que opté por levantarme yo, tarde o temprano tendría que hacerlo.
Aquello era algo más complicado que hacer un cubo de rugbi, o
eso me pareció a mi, soy muy vaga lo sé, mi hermano se llevó todo
el nerviosismo que debería haber recibido yo. Me encaminé hacia la
puerta y la abrí. La verdad es que no me esperaba que fuera él
quien estuviera detrás.
-Cómo verás me las he apañado y ya
encontré tu casa- dijo Harry que llevaba las manos metidas en los
bolsillos.
-Harry ¿qué haces tú aquí?- fue lo
único que puede decirle al ser hipnotizada por sus ojos.
-Me aburría y no voy solo- se giró
para dejarme ver.
Niall intentaba aparcar su coche con
las indicaciones del resto de la banda, Eris y Angy, que no sabía
porque estaba con ellos.
-¿Y cómo te has apañado para
encontrar la casa?- pregunté mientras el dejaba pasar.
-Ha sido pura casualidad. Me llamó un
amiga preguntándome si os había conocido en el parque, que se lo
había dicho Nerea por teléfono. Dice que es tu prima- explicó.
¿Mi prima? La única prima que tengo
que esté aquí es Fani. Conocía a One Direction y nunca me lo dijo.
Igual que Mariel con Liam.
-¿Esa chica se llama Estefania?- quise
asegurarme.
-Si pero la llamamos Fani.
-Vale si que es mi prima y vive al
lado.
-Ya ya lo sé.
Me miró de arriba a abajo.
-Bonito pijama- dijo.
-Me hubiera cambiado si supiera que
veníais- me excusé.
-Así estás mejor- y salió el coqueto
de Harry.
Le pegué un pequeño puñetazo en el
hombro empujándolo a modo de queja. Él solo se reía.
-Holaaaaa- oí fuera de la casa.
Eris andaba a paso rápido hacía la
puerta.
-¿Qué tal?- dijo mientras me daba dos
besos y yo se los devolvía.
-Bien ¿y tú?
-Igual.
Fueron pasando todos hasta el salón,
mientras Eris me explicaba que los hermano de Angy se había marchado
de vuelta a México por ciertos temas y como no querían que Angy
tuviera que hacer todo el viaje les pidieron que la cuidaran durante
el tiempo que tardaran. Angy era una chica muy guapa y talentosa. No
había hablado mucho con ella pero ya sabía que era muy buena chica.
En cuanto entró al salón y vio a mi hermano con las cara en el
suelo se quedó parada no se si el susto o de aquella rara sorpresa.
Yo le dije que no estaba muerto que eran cosas suyas y ella se rió. Louis avisó que Justin iba a denunciar a Miguel por haberle metido un pato por el culo y Miguel respondió dciendo que si lo hacía le metía en vez de un pato una oca. A mi de que aunque Justin no denunciará, cosa que seguro que no iba en serio, se lo metería.
La tarde pasó volando de lo bien que
nos lo pasamos. Los típicos juegos de mesa que teníamos no parecían
tan aburridos y bailar en el Just Dance se nos hacía difícil entre
tantas risas. Después de cenar y ya caída la noche nos dio por
jugar al escondite.
Todo lo que pasó jugando a ese simple
y tradicional juego lo contaré en otro capi jeje. Espero que os haya gustado. Hasta otra.
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