lunes, 22 de julio de 2013

5. El escondite: "Te debo una hermano"

-¿100 rápido o 50 despacio?- preguntó Andrea.
-100 rápido- contestó Abraham.
-50 despacio es mejor- le contradijo Javier.
-Pero que dices. Si vas rápido te es más corto y no se te hace tan largo.
-No, eso es con 50 despacio.
-¡Qué va!
-Oh por favor Abraham tiene razón- dijo Nerea.
-Se supone que eres mi hermana tendrías que apoyarme- se quejó Javier.
-Apoyo lo que me da la gana.
-Sabéis que cojáis el que cojáis se supone que tardareis lo mismo- dijo Aroa.
-Es verdad- afirmé.
-Pues si tardaran lo mismo no creo que a este palurdo le importe hacer caso a Javier- dijo Miguel.
-No soy ningún palurdo- se defendió Abraham- Mira quien habla el tonto.
-Dime algo que no sepa- dijo Miguel sentándose sobre el sofá junto a Angy.
Todos lo que no conocían a Miguel se quedaron un poco extrañado al ver como no lo negaba. En seguida retomaron la discuta.
-No te llames tonto hombre- le dijo Angie.
Estaba a un metro de ellos y lo oía perfectamente.
-Lo hago para hacer la gracia- dijo mi hermano.
-Ah vale. Podría pedirte un favor- la morena se giró un poco para mirarle mejor.
-Dime.
-No me conozco esta casa muy bien asique no tendré mucha idea de donde esconderme. ¿Me ayudaras?
-Claro- Miguel acepto el favor.
-Muchas gracias.
Niall se acercó a Andrea que estaba a mi lado.
-¿Cuánto durará esta discusión? quiero jugar al escondite.
-Y yo- respondió.
-¿No puedes hacer que paren?- le pidió Niall con esa carita tan adorable que tiene
Andrea le miró. Parecía querer ayudarle pero no sabía como.
-Ya sé- dijo alegrando la cara de Niall-¡¡eeeeehh gente!!
En cuanto consiguió la atención del grupo prosiguió hablando de su idea para ayudar a su Niall.
-Y si dejamos que elija Niall- posó su mirada de nuevo en el rubio mientras sonreía.
Este no se esperaba que esa fuera la idea de Andrea y no sabía que decir. Todas las miradas se había posado en él. Unas con la ilusión de que dijera 50 despacio, otras con que dijera 100 lento y otras con que dijera cualquiera y así pudieran jugar de una vez por todas, en las que se incluía la mía.
-50 despacio- dijo dudando de lo que decía.
-Tomaaaaaaaaa- dijo Javier en la cara de Abraham y su hermana.
Los digamos “perdedores” los miraban con resignación.
-Empecemos de una vez- dijo Abraham un poco decepcionado y se colocó contra la pared.
Javier le sacó la lengua e hizo el mismo movimiento.
-¡Ya!- exclamó el mayor de los que la pagaban.
Y salimos corriendo como locos.

Narra Nerea:
Salí pitando sin saber a donde ir. Ni siquiera yo me conocía bien esta casa. Acababa de asentarme en ella esta mañana. De momento me dirigía a las habitaciones. Nadie me seguía. Un punto a mi favor para que nadie dijera mi posición. Fui abriendo cada habitación buscando el lugar perfecto pero no lo encontraba. Iba a abrir la habitación de los pequeños cuando alguien apareció y me empujó dentro de la habitación.
-¡Eh! ¡¿Qué estás...- después de cerrar la puerta aquella persona me tapo la boca con una mano.
-Chsss- los ojos de Zayn se clavaron en los míos- Acaban de terminar de contar y seguro que empiezan por el interior de la casa.
Agarré la mano de Zayn y la bajé apartándola de mi boca.
-¿¡Ya?!- exclamé- pues si que se pasa más rápido utilizando 50 despacio.
-Hay que buscar un buen sitio donde escondernos en esta habitación- seguía clavando su mirada en la mía.
-Tienes razón- conteste si dejar de poder apartar mis ojos de los suyos.
Y retiro su mirada para fijarla en las dos camas, fastidiándome un poco.
-Puede que debajo de las camas- soltó mi mano y se acercó a los mullidos muebles- está lleno de trastos- dijo sacando un balón quemado.
Soltó un quejido y dejó caer el balón, haciendo rodar hasta mis pies.
-Está ardiendo. Me he quemado- el moreno se miraba las manos algo rojas.
-Mi hermano y Miguel han debido de jugar cuando los hemos dejado solos para poder ver “Amanecer” sin que se quejaran todo el rato.- dije mirando el balón sin percatarme de la mirada de Zayn clavada en mí de nuevo- Les tengo dicho que después de jugar dejen el balón fuera de casa no dentro.
-¡Cómo es posible que lo hayan quemado!- exclamó Zayn.
Ahora si me percaté de su mirada confundida clavada en mi.
-Son jugadores de la selección española junior.
-Voy a mirar en la habitaciones- se oyó gritar a mi hermano para avisar a Abraham.
-Ya han acabado con la planta de abajo- dijo Zayn con prisa.
Después de mirar al armario se levantó, me agarró la mano y me metió en el armario.
-¿¡Cuida?!- exclamé.
-Lo siento no quería hacerte daño- dejó de meterme en el armario dejándome sentada sobre la tabla de madera.
Me miró a los ojos arrepentido mientras me agarraba el brazo.
-¿Estás bien?- preguntó retirándome un pelo de la cara, poniéndomelo tras la oreja y resbalando la palma de su mano por mi brazo hasta llegar a la mano, que la tenía sobre mi muslo cerca de la cadera.
-Si tranquilo estoy perfectamente- dije aún sin creerme que el perfecto Zayn Malik, mi gran debilidad, estuviera así conmigo- lo decía solo de prevención, para que no me hicieras daño.
-Ah vale- dijo algo más aliviado.
No sabia que era tan tierno.
-Será mejor que nos escondamos antes de que Javier entré- dije metiéndome en el mueble.
Me apoyé sobre una de las paredes y encogí mis piernas para dejar sitio Zayn. Este se metió también y se colocó prácticamente igual pero con una pierna algo más estirada. Cerró la puerta y nos quedamos a oscuras totalmente.
-No se ve nada- dije girando la cabeza de un lado a otro buscando algún rayo de luz.
-Pues si- oí la voz de Zayn proveniente de enfrente mío- Aquí hay más trastos- dijo lo que me dio a entender que había estado inspeccionando el interior del armario con el tacto- Creo que esto es una linterna.
Oí como removía varias cosas. Después toqueteaba un objeto que debía de ser la supuesta linterna. Una luz apareció de la nada iluminando la cara del cantante. Este apartó la cara en seguida cegado por la luz. Yo me reí bajito para evitar que Javier me oyera si estaba cerca. Zayn vio como me reía y dirigió la luz hacía mi cara. Yo la aparte al igual que el chico aún riéndome.
-Quítame eso de la cara, Zayn-dije.
-Pues no te rías- dijo.
-Vale, que no me río- le prometí, promesa que rompí en cuanto aparto la luz.
No se quejó de mi promesa rota si no que se rió conmigo.
-Muy bien veamos que hay en esta "cueva"- fue pasando el rayo de luz sobre la ropa colgada y las cosas que había alrededor nuestro.
Gracias a la luz me dí cuenta que detrás de la ropa colgada había un trozo libre más, pero mucho más pequeño. Aparte la ropa hacía los dos lados y confirme lo que pensaba.
-Podríamos meternos aquí si abre el armario. Así no nos encontraría.
-Nos tendríamos que pegar mucho... pero es un escondite maravilloso.
Volví a dejar la ropa como antes.
-Oye tengo una curiosidad desde que os conocimos- me dijo- ¿Sois directioners?
Asentí con la cabeza. Él sonrió.
-Vaya pues os lo habéis tomado bien el tema de conocernos. No como otras que se vuelven locas.
-Nos controlamos. Además sois tan simpáticos y cercanos cuando conocéis a alguien que por momentos me olvido de que sois mi ídolos.
-Y ¿quién es tu debilidad?- su mirada algo picara me hacía dudar si responder y ademas tenía mucha vergüenza...mi debilidad era él.
Zayn esperaba una respuesta cuando escuchemos como abrían y cerraban la puerta de la habitación.
-Será mejor que nos metamos detrás de la ropa- dije.
El espacio era muy estrecho y estábamos totalmente pegados. Nuestras cara estaban muy cerca. Demasiado. Yo me había puesto roja, tanto por la pregunta de antes como por lo de ahora. Decidí olvidarme de la presencia de Zayn a dos centímetros de mi y concentrarme en los pasos de mi hermano. Oí como pateaba el balón que habíamos dejado fuera y como daba algunos toques. Cómo saltaba sobre la cama, lo más seguro para que si estábamos debajo nos golpeara.
-Será mejor que guarde la bolsas de entrenamiento que como Nerea las abra y vea como le he escondido todos sus libros, sus peluches y sus pósters de One Direction... Va a cabrearse mucho con esta broma jajaja
Oí como sacaba algo de la bolsa, una especie de papel, sería algún póster.
-Qué manía tiene con el Zayn este- y oí como volvía a meterlo en le bolsa- ¿Por qué estoy diciendo esto en voz alta?
-Así que estas obsesionada conmigo- dijo Zayn recordándome que estaba pegado a mi.
Ante eso solo sonreí como una tonta. Mientras le miraba a los ojos y el a los míos, ya no se cuantas veces nos hemos mirado así.

En cinco segundos Javier ya abría el armario dándonos algo de luz e introducía la dos bolsas de entrenamiento. Parecía que no tenía espacio y empujó con fuerza la bolsa, empujando también a Zayn que seguía mirándome. Al empujarlo lo junto del todo a mi. Sus piernas a las mías, sus brazos a los míos, su perfecto abdomen al mio, su pecho al mio y sus labios a los míos. No me lo creía. Cuando paso mis ojos se abrieron como platos igual que los de Zayn, pero los del chico se cerraron antes. Yo seguía sin creerme que estuviera besando a mi ídolo y que encima fuera mi primer beso. Todo mi cuerpo era recorrido por algo que nos sabría describir muy bien. Algo cálido. Cerré los ojos para disfrutar más de ese beso tan dulce y tímido. Lo de tímido cambio en cuanto Javier cerró la puerta empujando aún más las bolsas y a Zayn. Tan junto estábamos que ahora Zayn me agarraba de la cintura y yo tenía que acomodarme cogiéndole un poco por los hombros. Aunque podíamos separarnos no lo hicimos. Aunque Javier ya había abierto y cerrado de nuevo la puerta de la habitación, no nos separamos. Seguimos con ese beso que no quería que terminara nunca. Gracias hermanito.

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