-¿100 rápido o 50 despacio?- preguntó
Andrea.
-100 rápido- contestó Abraham.
-50 despacio es mejor- le contradijo
Javier.
-Pero que dices. Si vas rápido te es
más corto y no se te hace tan largo.
-No, eso es con 50 despacio.
-¡Qué va!
-Oh por favor Abraham tiene razón-
dijo Nerea.
-Se supone que eres mi hermana tendrías que apoyarme- se quejó Javier.
-Apoyo lo que me da la gana.
-Sabéis que cojáis el que cojáis se
supone que tardareis lo mismo- dijo Aroa.
-Es verdad- afirmé.
-Pues si tardaran lo mismo no creo que
a este palurdo le importe hacer caso a Javier- dijo Miguel.
-No soy ningún palurdo- se defendió
Abraham- Mira quien habla el tonto.
-Dime algo que no sepa- dijo Miguel
sentándose sobre el sofá junto a Angy.
Todos lo que no conocían a Miguel se
quedaron un poco extrañado al ver como no lo negaba. En seguida
retomaron la discuta.
-No te llames tonto hombre- le dijo
Angie.
Estaba a un metro de ellos y lo oía
perfectamente.
-Lo hago para hacer la gracia- dijo mi
hermano.
-Ah vale. Podría pedirte un favor- la
morena se giró un poco para mirarle mejor.
-Dime.
-No me conozco esta casa muy bien
asique no tendré mucha idea de donde esconderme. ¿Me ayudaras?
-Claro- Miguel acepto el favor.
-Muchas gracias.
Niall se acercó a Andrea que estaba a
mi lado.
-¿Cuánto durará esta discusión?
quiero jugar al escondite.
-Y yo- respondió.
-¿No puedes hacer que paren?- le pidió
Niall con esa carita tan adorable que tiene
Andrea le miró. Parecía querer
ayudarle pero no sabía como.
-Ya sé- dijo alegrando la cara de
Niall-¡¡eeeeehh gente!!
En cuanto consiguió la atención del
grupo prosiguió hablando de su idea para ayudar a su Niall.
-Y si dejamos que elija Niall- posó su
mirada de nuevo en el rubio mientras sonreía.
Este no se esperaba que esa fuera la
idea de Andrea y no sabía que decir. Todas las miradas se había
posado en él. Unas con la ilusión de que dijera 50 despacio, otras
con que dijera 100 lento y otras con que dijera cualquiera y así pudieran
jugar de una vez por todas, en las que se incluía la mía.
-50 despacio- dijo dudando de lo que
decía.
-Tomaaaaaaaaa- dijo Javier en la cara
de Abraham y su hermana.
Los digamos “perdedores” los
miraban con resignación.
-Empecemos de una vez- dijo Abraham un
poco decepcionado y se colocó contra la pared.
Javier le sacó la lengua e hizo el
mismo movimiento.
-¡Ya!- exclamó el mayor de los que la
pagaban.
Y salimos corriendo como locos.
Narra Nerea:
Salí pitando sin saber a donde ir. Ni
siquiera yo me conocía bien esta casa. Acababa de asentarme en ella
esta mañana. De momento me dirigía a las habitaciones. Nadie me
seguía. Un punto a mi favor para que nadie dijera mi posición. Fui
abriendo cada habitación buscando el lugar perfecto pero no lo
encontraba. Iba a abrir la habitación de los pequeños cuando
alguien apareció y me empujó dentro de la habitación.
-¡Eh! ¡¿Qué estás...- después de
cerrar la puerta aquella persona me tapo la boca con una mano.
-Chsss- los ojos de Zayn se clavaron en
los míos- Acaban de terminar de contar y seguro que empiezan por el
interior de la casa.
Agarré la mano de Zayn y la bajé
apartándola de mi boca.
-¿¡Ya?!- exclamé- pues si que se
pasa más rápido utilizando 50 despacio.
-Hay que buscar un buen sitio donde
escondernos en esta habitación- seguía clavando su mirada en la
mía.
-Tienes razón- conteste si dejar de
poder apartar mis ojos de los suyos.
Y retiro su mirada para fijarla en las
dos camas, fastidiándome un poco.
-Puede que debajo de las camas- soltó
mi mano y se acercó a los mullidos muebles- está lleno de trastos-
dijo sacando un balón quemado.
Soltó un quejido y dejó caer el
balón, haciendo rodar hasta mis pies.
-Está ardiendo. Me he quemado- el
moreno se miraba las manos algo rojas.
-Mi hermano y Miguel han debido de
jugar cuando los hemos dejado solos para poder ver “Amanecer”
sin que se quejaran todo el rato.- dije mirando el balón sin
percatarme de la mirada de Zayn clavada en mí de nuevo- Les tengo
dicho que después de jugar dejen el balón fuera de casa no dentro.
-¡Cómo es posible que lo hayan
quemado!- exclamó Zayn.
Ahora si me percaté de su mirada
confundida clavada en mi.
-Son jugadores de la selección
española junior.
-Voy a mirar en la habitaciones- se oyó
gritar a mi hermano para avisar a Abraham.
-Ya han acabado con la planta de abajo-
dijo Zayn con prisa.
Después de mirar al armario se
levantó, me agarró la mano y me metió en el armario.
-¿¡Cuida?!- exclamé.
-Lo siento no quería hacerte daño-
dejó de meterme en el armario dejándome sentada sobre la tabla de
madera.
Me miró a los ojos arrepentido
mientras me agarraba el brazo.
-¿Estás bien?- preguntó retirándome
un pelo de la cara, poniéndomelo tras la oreja y resbalando la palma
de su mano por mi brazo hasta llegar a la mano, que la tenía sobre
mi muslo cerca de la cadera.
-Si tranquilo estoy perfectamente- dije
aún sin creerme que el perfecto Zayn Malik, mi gran debilidad,
estuviera así conmigo- lo decía solo de prevención, para que no me
hicieras daño.
-Ah vale- dijo algo más aliviado.
No sabia que era tan tierno.
-Será mejor que nos escondamos antes
de que Javier entré- dije metiéndome en el mueble.
Me apoyé sobre una de las paredes y
encogí mis piernas para dejar sitio Zayn. Este se metió también y
se colocó prácticamente igual pero con una pierna algo más
estirada. Cerró la puerta y nos quedamos a oscuras totalmente.
-No se ve nada- dije girando la cabeza
de un lado a otro buscando algún rayo de luz.
-Pues si- oí la voz de Zayn
proveniente de enfrente mío- Aquí hay más trastos- dijo lo que me
dio a entender que había estado inspeccionando el interior del
armario con el tacto- Creo que esto es una linterna.
Oí como removía varias cosas. Después
toqueteaba un objeto que debía de ser la supuesta linterna. Una luz
apareció de la nada iluminando la cara del cantante. Este apartó la
cara en seguida cegado por la luz. Yo me reí bajito para evitar que
Javier me oyera si estaba cerca. Zayn vio como me reía y dirigió la
luz hacía mi cara. Yo la aparte al igual que el chico aún riéndome.
-Quítame eso de la cara, Zayn-dije.
-Pues no te rías- dijo.
-Vale, que no me río- le prometí,
promesa que rompí en cuanto aparto la luz.
No se quejó de mi promesa rota si no
que se rió conmigo.
-Muy bien veamos que hay en esta "cueva"-
fue pasando el rayo de luz sobre la ropa colgada y las cosas que
había alrededor nuestro.
Gracias a la luz me dí cuenta que
detrás de la ropa colgada había un trozo libre más, pero mucho más
pequeño. Aparte la ropa hacía los dos lados y confirme lo que
pensaba.
-Podríamos meternos aquí si abre el
armario. Así no nos encontraría.
-Nos tendríamos que pegar mucho...
pero es un escondite maravilloso.
Volví a dejar la ropa como antes.
-Oye tengo una curiosidad desde que os
conocimos- me dijo- ¿Sois directioners?
Asentí con la cabeza. Él sonrió.
-Vaya pues os lo habéis tomado bien el
tema de conocernos. No como otras que se vuelven locas.
-Nos controlamos. Además sois tan
simpáticos y cercanos cuando conocéis a alguien que por momentos me
olvido de que sois mi ídolos.
-Y ¿quién es tu debilidad?- su mirada
algo picara me hacía dudar si responder y ademas tenía mucha
vergüenza...mi debilidad era él.
Zayn esperaba una respuesta cuando
escuchemos como abrían y cerraban la puerta de la habitación.
-Será mejor que nos metamos detrás de
la ropa- dije.
El espacio era muy estrecho y estábamos
totalmente pegados. Nuestras cara estaban muy cerca. Demasiado. Yo me
había puesto roja, tanto por la pregunta de antes como por lo de
ahora. Decidí olvidarme de la presencia de Zayn a dos centímetros
de mi y concentrarme en los pasos de mi hermano. Oí como pateaba el
balón que habíamos dejado fuera y como daba algunos toques. Cómo
saltaba sobre la cama, lo más seguro para que si estábamos debajo
nos golpeara.
-Será mejor que guarde la bolsas de
entrenamiento que como Nerea las abra y vea como le he escondido
todos sus libros, sus peluches y sus pósters de One Direction... Va
a cabrearse mucho con esta broma jajaja
Oí como sacaba algo de la bolsa, una
especie de papel, sería algún póster.
-Qué manía tiene con el Zayn este- y
oí como volvía a meterlo en le bolsa- ¿Por qué estoy diciendo
esto en voz alta?
-Así que estas obsesionada conmigo-
dijo Zayn recordándome que estaba pegado a mi.
Ante eso solo sonreí como una tonta.
Mientras le miraba a los ojos y el a los míos, ya no se cuantas
veces nos hemos mirado así.
En cinco segundos Javier ya abría el
armario dándonos algo de luz e introducía la dos bolsas de
entrenamiento. Parecía que no tenía espacio y empujó con fuerza la
bolsa, empujando también a Zayn que seguía mirándome. Al empujarlo
lo junto del todo a mi. Sus piernas a las mías, sus brazos a los
míos, su perfecto abdomen al mio, su pecho al mio y sus labios a los
míos. No me lo creía. Cuando paso mis ojos se abrieron como platos
igual que los de Zayn, pero los del chico se cerraron antes. Yo
seguía sin creerme que estuviera besando a mi ídolo y que encima
fuera mi primer beso. Todo mi cuerpo era recorrido por algo que nos
sabría describir muy bien. Algo cálido. Cerré los ojos para
disfrutar más de ese beso tan dulce y tímido. Lo de tímido cambio
en cuanto Javier cerró la puerta empujando aún más las bolsas y a
Zayn. Tan junto estábamos que ahora Zayn me agarraba de la cintura y
yo tenía que acomodarme cogiéndole un poco por los hombros. Aunque
podíamos separarnos no lo hicimos. Aunque Javier ya había abierto y
cerrado de nuevo la puerta de la habitación, no nos separamos.
Seguimos con ese beso que no quería que terminara nunca. Gracias hermanito.
oooooooooooo, que bonito
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